Cuando el 30 de enero se le concedió a la activista indígena ecuatoriana Patricia Gualinga el premio Palme por su larga lucha contra el saqueo de la Amazonia hacía cincuenta años que Suecia había acogido, bajo el lema Only One Earth la primera conferencia mundial sobre el medio ambiente auspiciada por la ONU.
Al mismo tiempo que Olof Palme inauguró dicha conferencia el 5 de junio de 1972 se manifestaban 7000 personas contra el envenenamiento de los bosques de Vietnam. En la sesión plenaria del día siguiente, Palme usó el concepto “ecocidio” para referirse a los bombardeos y los definió como “una atrocidad que inevitablemente exige la atención de todo el mundo”.
La reacción a sus palabras fue dura en la prensa burguesa. La excepción fue Dagens Nyheter que defendió enérgicamente a Palme.