Por medio de una comparecencia ante la cadena nacional de televisión, el pasado 1 de abril el presidente ecuatoriano Guillermo Lasso anunció la autorización del porte de armas por parte de civiles, alegando que la inseguridad y el crimen están aumentando en el país.
Con esta medida Lasso, un ex banquero conservador, afirma que va a frenar el aumento de la delincuencia y la violencia en las calles y en las cárceles - donde han muerto cientos de reclusos -, que el Gobierno atribuye a las bandas de narcotraficantes. Al mismo tiempo, el presidente ecuatoriano se enfrenta a un proceso de destitución por presunta malversación de fondos - acusaciones que él ha negado - después de que el máximo tribunal de Ecuador diera luz verde a las audiencias para investigarlo.
"Tenemos un enemigo común: la delincuencia, el narcotráfico y el crimen organizado", dijo Lasso a última hora del sábado en un mensaje que también publicó en Twitter.