democraciaAbierta: Opinion

Canciones de protesta por los Derechos Humanos en Venezuela

A pesar de la censura, distintas agrupaciones musicales, compositores y artistas utilizan la música para protestar contra la violación de derechos humanos, la violencia y el totalitarismo

Liliana Rivas
7 julio 2022, 2.43pm

Un grupo musical celebra en concierto en San Joaquín, Carabobo, Venezuela, en Febrero de 2022

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Alamy Stock Photo

Durante el último trimestre del año pasado la canción “Patria y Vida” se convirtió en el himno y lema de las protestas que se desarrollaron en Cuba a lo largo del 2021 -en contra del gobierno de Manuel Díaz Canel- lo que valió una amplia aceptación a nivel mundial y dos premios Grammy Latino a mejor canción urbana y canción del año.

La reivindicativa letra compuesta e interpretada por los raperos cubanos: Yotuel Romero, Descemer Bueno, Maykel Osorbo, El Funky y el grupo Gente de Zona, no solo evidencia la cruda situación de la isla bajo décadas de represión y censura por parte del régimen instaurado por la revolución de 1959, sino que pone de nuevo las miradas sobre el poder del arte y la canción para movilizar, unir y dar esperanzas en medio de la represión.

En Venezuela, 20 años después de que otra revolución socialista se atenazó al poder envuelta en incontable excesos; los artistas, compositores, escritores y músicos locales también se unen para enfrentar la censura, alzando su canto para narrar nuestra historia, matizar las carencias y defender los principios fundamentales. Desde música folclórica, típica de cada región, hasta variantes del hip hop y trap, la canción protesta revive como una manera de legítima disidencia.

“Pregón” por los derechos humanos

El estado Zulia, ubicado al occidente del país, ha sido uno de los más castigados por la crisis humanitaria; un territorio que en otra época fue el corazón de la extracción petrolera y el comercio, ahora sufre una grave escasez de alimentos y se encuentra la mayoría del tiempo sin suministro eléctrico ni de agua potable.

Sin medios de comunicación alternativos, un grupo de artistas creado desde la Comisión de Derechos Humanos del Estado Zulia (CODHEZ) ha retomado el antiguo género musical del “pregón” para denunciar estas situaciones en espacios públicos. La productora del proyecto, Betzabeth Bracho nos cuenta: “La idea era ir a lugares en donde nosotros mismos pudiéramos dar las noticias, colas en las calles, bancos, plazas, farmacias. Cantábamos las noticias y también canciones de la cultura popular”.

El “pregón” es un género musical de la época en dónde no existía la radio o la televisión y algunas personas se encargaban de ir por todo el pueblo “cantando” los hechos más importantes para que así todos se enteraran lo que estaba ocurriendo. “Los pregones de CODHEZ” integran diferentes estilos musicales para la composición de sus canciones. Cecilia Umbría, percusionista de la banda, comenta que sus influencias van desde el funk y el rap, hasta ritmos populares como el tamunangue (con influencias indígenas) y el guaguancó de ascendencia afro caribeña.”

Canciones como Más hambre y menos sueldo, han denunciado la precaria situación del acceso a la alimentación:

"Vivir para qué, vivir de los recuerdos

No puedo callarme lo que observo, mientras los días pasan más hambre y menos sueldo

Un estómago vacío no conoce un cerebro cuerdo."

Mientras que otras como Ni una más, denuncian la violencia machista sistemática y cultural contra la mujer. “Intentamos que nuestras canciones y grupo tengan además perspectiva de género y sean lo más inclusivas posibles”, agrega Umbría. Los pregones de CODHEZ También han participado “Música por Medicinas edición 2021”, un evento dónde los asistentes en lugar de comprar un boleto para el concierto, deben donar algún medicamento para ayudar a pacientes que lo necesiten.

El humor y la protesta

Durante las últimas dos décadas distintas generaciones de artistas nos han traído discos compuestos bajo una clara línea de protesta y denuncia social, que retratan un paisaje sonoro de los diferentes momentos históricos por los que hemos atravesado.

Desde Plomo revienta de la banda de ska, Desorden Público -que narra el ambiente de transición que se vivía en pleno ascenso del chavismo-, hasta discos censurados directamente por el estado como “Ministro: ¿cuál es su trabajo?” producido por la ONG Provea, cuya distribución inicial fue intervenida por la policía nacional al resultar para el gobierno “demasiado subversiva”.

En una mezcla de humor y crítica social, podemos apreciar el trabajo más reciente del cantautor y storyteller Ricardo del Búfalo: Venecadencia, artista que lleva ya varios años narrando en clave de humor las vivencias de la crisis, la escasez y la represión.

La música es una buena herramienta para defender los derechos humanos, pues permite empatizar y, de manera sana, drenar y protestar

Ricardo opina que “la música tiene un poder muy grande, ya que, al igual que el humor, tiene la capacidad de hacer que las personas estén dispuestas a escuchar verdades incómodas.” Cree que es una buena herramienta para defender los derechos humanos, pues permite empatizar y, de manera sana, drenar y protestar.

El disco de 10 canciones narra las vicisitudes de vivir sin servicios básicos en un país dolarizado que aplaude la corrupción y el oportunismo de unos pocos frente a la desigualdad de muchos. Además del dolor y el desarraigo de tener que abandonar el país buscando una suerte mejor:

“El abismo nos ha destruido, pero nosotros aquí seguimos

Muchos no han resistido y estamos derrotados pero no nos rendimos

Se robaron nuestra juventud, se fueron del país mis amigos

Podría estar deprimido, ¡pero tengo fe! (Y antidepresivos).”

Ricardo también ha participado en “Música x Medicinas”, organizado por Redes Ayuda, Estación Radio Humano y Provea, ya que dice que no solo se trata de protestar, sino de generar cambios reales y ayudar a las personas más afectadas por la crisis Humanitaria.

La gaita contestataria

Si miramos hacia el pasado, La gaita zuliana es uno de los géneros populares más antiguos de Venezuela; de hecho, una de las teorías de su origen remonta a 1782, cuando a en una finca al sur del Lago de Maracaibo, un grupo de esclavos entonó una canción desde los campos de trabajo para alzar su voz contra la opresión.

Danelo Badell, cantautor con más de 50 años de experiencia musical, y que ha sido parte de las agrupaciones más icónicas del género como lo son “Cardenales del Éxito” y “Barrio Obrero de Cabimas”, afirma que: “para nosotros los zulianos, la gaita se hizo un himno del pueblo dónde a través de la música podemos decir y reclamar.” La gaita suele interpretarse con instrumentos típicos venezolanos, como el cuatro, la tambora y el furruco, este último recubierto de piel de cabra; de ahí el nombre “gaita” por su transliteración ibérica.

A pesar de su naturaleza de reclamo popular, la gaita resulta ser uno de los géneros más censurados actualmente por el chavismo. “Nosotros como gaiteros no podemos hacer un tema contra el gobierno, ya no es como antes. Porque si llevamos una canción a una emisora o a un evento, los productores, dicen: ‘lo sentimos, pero ustedes saben que nos pueden cerrar la emisora si la ponemos al aire’”, afirma Danelo.

Sin embargo, se mantiene optimista sobre el futuro del género: “la gaita aleja a los muchachos de las calles y las drogas, cambiamos las armas por el furro y los tambores. Por cada muchacho que se va del país, hay cien más que siguen queriendo hacer música aunque no tengan las herramientas. Debemos estar allí para ellos, nos necesitan”

Hip hop contra la violencia

Con este mismo enfoque de intervención social en las comunidades vulnerables y canciones que buscan visibilizar los derechos humanos, la agrupación de hip hop “Free Convict” no solo hace una protesta contra la dureza de la vida en las calles sino también contra la violencia que cobra la vida y la libertad de tantos jóvenes venezolanos.

Nacida en el interior de la Penitenciaría Nacional de Venezuela -cuando la mayoría de sus miembros se encontraban cumpliendo condena-, Free Convict encontró una alternativa artística para sobrevivir el entorno hostil de la prisión y encontrar la libertad creando rimas y contando historias con bases de rap.

Sus miembros abogan por visibilizar los derechos de la población reclusa, cuyas vidas suelen estar llenas de precariedades y muerte, además de combatir el estigma que acompaña a los ex-convictos al salir de la cárcel e imposibilita su adecuada rehabilitación y reinserción social. También buscan integrarse y estudiar comunidades en los barrios de Caracas para hacer trabajos de prevención y orientación a niños y adolescentes.

El 14 de agosto del 2021 realizaron una exhibición junto al medallista olímpico de BMX, Daniel Dhers en la comunidad de La Chivera, en el sector de la Cota 905, escenario de continuos y violentos enfrentamientos entre las bandas criminales y la policía nacional por el control del territorio. Acompañados también por la ONG “Otro Enfoque”, planificaron estas actividades para acercarse a la comunidad, estudiar sus necesidades y poder seguir subiendo al barrio.

El poder transformador de la música de protesta va a veces mucho más allá de evidenciar una carencia o levantar la voz frente a las injusticias, ya que también busca la reconstrucción y la esperanza. Proyectar un poco claridad sobre la oscuridad que, con los años, se va encapotando el totalitarismo. Su propósito está en unir y sanar aquello que está fracturado y roto, donde todos entonemos una misma melodía y una misma canción, para que nos alejemos del dolor y encontremos poco a poco la luz.

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