El coronavirus despertó interés mundial en enero, cuando China comenzó a informar sobre la extensión del brote, que comenzó a finales del año pasado. Cuando llegó, como un huracán, a Italia, el mundo se detuvo ante la devastación que se extendía rápidamente a España y otros grandes países de Europa, hasta llegar a los Estados Unidos.
Ahora que la pandemia ya está llegando con fuerza a países más pobres, la atención se desvía. En este momento, los medios globales y sus audiencias quieren in formación sobre cuándo ly cómo los gobiernos reabrirán el comercio y reactivarán la maltrecha economía. La población occidental tiene ya un pie en la calle.
Mientras el mundo se prepara para volver a la normalidad, o alguna versión de ella, América Latina ve cómo colapsan sus hospitales, cómo el virus amenaza a sus poblaciones originarias y cómo sus ciudadanos se enzarzan en una guerra moral sobre si la pandemia es real o no tanto.