El pánico ante la irrupción inesperada de un régimen talibán ha hecho que decenas de miles de personas busquen salir de Afganistán a toda costa y cuanto antes. Esto ha hecho que el mundo se prepare para recibir una nueva oleada de migrantes que recuerda, quizás por su dramatismo aunque ciertamente no por su volumen, a la crisis de refugiados sirios que se desató hace diez años.
La situación ha generado tanta tensión y controversia, que países vecinos de Afganistán, que en años anteriores han recibido a inmigrantes afganos, han cerrado ahora sus fronteras, atentos al desenlace de la crisis.
En Latinoamérica los países que ya anunciaron que recibirán a inmigrantes afganos son: Colombia, México, Costa Rica y Chile, dándole prioridad a las mujeres y niñas que temen verse sometidas otra vez a las draconianas leyes de los talibanes que pueden, por ejemplo, además de imponer el burka obligatorio, no permitr a las mujeres salir a la calle sin un familiar masculino, reírse en público o ejercer un trabajo diferente al doméstico.