La pandemia de coronavirus ha tenido profundas repercusiones en todo el mundo, pero algunas poblaciones han sido las más afectadas, incluidos los migrantes. En este artículo se examina la forma en que la pandemia ha agravado la vulnerabilidad de los migrantes venezolanos en América del Sur, especialmente en Ecuador, Perú, Chile y Colombia.
Desde 2014, más de 5 millones de ciudadanos han salido de Venezuela – la mayoría para los países vecinos. Este escenario se produjo debido a la intensa crisis económica, política, de suministro y humanitaria que enfrenta el Estado. El gobierno de Nicolás Maduro está acusado de persecución política de los opositores y también de utilizar la crisis humanitaria como herramienta de persecución. Por estas razones, la Organización de los Estados Americanos (OEA) y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados(ACNUR) recomendaron que se reconociera a los venezolanos como refugiados en virtud de la Convención de 1951. Ambos órganos declararon también que el reconocimiento podría lograrse mediante la definición ampliada de la Declaración de Cartagena.
Medidas de seguridad para la migración en América del Sur
Esta gran corriente migratoria ha provocado diferentes respuestas de los gobiernos de América del Sur. Inicialmente, ningún país de la región reconoció a los venezolanos como refugiados según la definición de Cartagena. Pocos fueron reconocidos por la Convención de 1951, y la determinación fue hecha caso por caso. En julio de 2019, Brasil fue el primer país de América del Sur y el único, hasta ahora, en reconocerlos ampliamente por Cartagena. Es decir, la regularización de esta nacionalidad se produjo, principalmente, mediante medidas ad hoc.