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En Cuba, el unicornio azul se perdió, la Revolución también

La falta de reacción crítica a la represión de los artistas del Movimiento San Isidro pone en evidencia a un sinnúmero de académicos, periodistas e izquierdistas trasnochados, que todavía creen que Cuba ha alcanzado el paraíso socialista.

Rut Diamint Laura Tedesco
11 December 2020, 10.10am
Agentes de seguridad de servicio en una calle de la La Havana, Cuba, Julio 2020.
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Zhu Wanjun/Xinhua /PA Images/ All rights reserved.

En el año 2017, escribimos un artículo publicado en estas mismas páginas donde explicábamos que los gobiernos o los académicos de la izquierda latinoamericana se sienten muy incómodos al criticar al gobierno cubano o al enfatizar la necesidad de cambios. Y agregábamos que Europa, contribuyó en las transiciones a la democracia en América Latina. Sin embargo, ello no generó presión alguna para la democratización de Cuba.

Tres años después volvemos a cuestionar la indiferencia de líderes y partidos políticos de América Latina y, en este caso, también de Europa, sobre las prácticas represivas del gobierno cubano hacia un conjunto de artistas agrupados en el Movimiento San Isidro.

En el año 2018, el gobierno cubano propuso el decreto 349 que limitaba la libertad de expresión. Un gran número de artistas reaccionaron frente a lo que consideraban un atropello más del gobierno en el ámbito de la cultura. En 2019, muchos de estos artistas organizaron la Bienal paralela, denominada Una Bienal sin 349.

Desde aquel entonces, artistas como Tania Bruguera, Luis Manuel Otero Alcántara, Nonardo Perea o Yanelys Núñez Leyva comenzaron a ser perseguidos sistemáticamente por la Seguridad del Estado. De aquella confrontación con el gobierno nace el Movimiento San Isidro, llamado así porque se ubica en el barrio San Isidro del municipio de la Habana Vieja.

En ese barrio vive Luis Manuel Otero Alcántara, uno de los fundadores del movimiento. No tiene estudios, es de raza negra y tiene 33 años. Nació en uno de los barrios más pobres de la capital, El Cerro, que es uno de los más ricos en cultura popular. La versión oficial dice “El fabricado Movimiento San Isidro, centro de un boom mediático orquestado por la articulada red de medios al servicio de los intereses de los EE. UU., no representa para nada al barrio humilde, laborioso y revolucionario del que han tomado el nombre”.

Desde la creación del Movimiento San Isidro, Luis Manuel ha sido perseguido por la Seguridad del Estado casi cotidianamente. En los últimos dos años ha sido detenido 20 veces.

El 7 de noviembre pasado, la policía llego a la casa del rapero Denis Solís sin orden judicial. A los dos días fue arrestado y condenado en un juicio rápido a 8 meses de cárcel. Los miembros del Movimiento San Isidro comenzaron a pedir información sobre su paradero. El gobierno cubano se negaba a informar. Con el fin de presionar al gobierno, algunos miembros, entre ellos Luis Manuel, comenzaron una huelga de hambre y el gobierno comenzó una campaña de difamación y represión.

El viernes 27 de noviembre un grupo de artistas se sentaron pacíficamente en las puertas del Ministerio de Cultura y solicitaron hablar con el Ministro de Cultura, Alpidio Alonso Grau. Finalmente, unos 30 artistas fueron recibidos por el vice ministro de cultura, Fernando Rojas. En esa reunión, se pudo alcanzar un acuerdo con varios puntos para futuras conversaciones. Sin embargo, el gobierno cubano rompió el acuerdo.

A pesar que Denis Solís sigue preso, luego de la reunión del viernes 27, los miembros del Movimiento San Isidro han sido liberados, pero siguen siendo vigilados. Eso sí, los medios oficiales y las redes sociales se han llenado de informaciones falsas sobre los jóvenes que conversaron con el vice ministro de Cultura. Se inventaron acusaciones y traiciones utilizando noticias falsas que gran parte de la población considera veraces.

Cotidianamente, los cubanos que tienen el descaro de pensar distinto del gobierno son detenidos, pierden la conexión a internet o tienen a miembros de la Seguridad del Estado en la puerta de sus casas, todo por unas horas.

Del otro lado, en esos últimos días de noviembre las redes sociales que utilizan los jóvenes cubanos (Twitter, Facebook o Instagram) se poblaron de mensajes de solidaridad, pedidos de liberación, solicitudes de apoyo e información del paradero sobre los miembros del Movimiento San Isidro. Tardíamente algunos medios como los periódicos El País, El Mundo, BBC, Washington Post, New York Times, El Universal, La Prensa o Infobae comenzaron a publicar los sucesos en Cuba. The World Movement for Democracy condenó el arresto arbitrario del artista Denís Solís González, declarando que esas técnicas estratégicas represivas, arrestos arbitrarios, desalojos, cortes de datos móviles, hostiga a los ciudadanos.

Cotidianamente, los cubanos que tienen el descaro de pensar distinto del gobierno son detenidos por unas horas, pierden la conexión a internet por unas horas o tienen a miembros de la Seguridad del Estado en la puerta de sus casas también por unas horas. Por ejemplo, mientras escribimos esto (entre el 4 y el 9 de diciembre) leemos que Luz Escobar, periodista de 14 y Medio, tiene a oficiales del Ministerio del Interior en la puerta de su edificio que le comunicaron que “no puedes salir hoy”. Luz Escobar no ha sido acusada de ningún delito, pero es cierto que no está de acuerdo con lo que decide el gobierno cubano.

Algunos de los artistas que estuvieron en la reunión del viernes 27 han enfatizado públicamente que, en la sentada en las puertas del Ministerio, no hubo insultos y que el objetivo fue siempre un diálogo pacífico con el gobierno. En el último podcast de El Enjambre, uno de los asistentes a la reunión, Yunior García Aguilera, joven dramaturgo -quien se convirtió en una persona muy respetada entre los artistas y rápidamente fue denostado por seguidores del gobierno en las redes sociales- analizó lo que sucedió el viernes 27 y los días siguientes. Algunas de las frases de Yunior resumen de una manera brillante esos sucesos. Respecto de la preparación de la reunión entre los artistas antes de entrar al Ministerio de Cultura dijo “ejercer la democracia sin haberla ejercido nunca antes era difícil”.

Otra frase colmada de contenido histórico fue: “han educado al pueblo cubano en la universidad gratuita y después esperan que se chupe el dedo”. Existe una diferencia entre los cubanos que no tienen acceso a las redes sociales ya que siguen creyendo a rajatabla la información proporcionada por el periódico Granma (órgano oficial del Partido Comunista Cubano) que describió la manifestación como “un nuevo show contrarrevolucionario, auspiciado y apoyado por el gobierno estadounidense”. Sin embargo, los jóvenes cubanos que sí tienen acceso a las redes elijen otras vías de información que ya no son las generadas en Miami. Existen hoy medios de comunicación como 14ymedio, El Toque, Periodismo de Barrio, El Estornudo, Diario de Cuba o el podcast El Enjambre cuyos editores y periodistas son jóvenes que viven en Cuba.

Una sorpresa desagradable fue el despliegue militar del gobierno en La Habana. Las denominadas “Avispas Negras” se dejaron ver por toda la ciudad, demostrando que el gobierno tiene planes de represión en caso de manifestaciones. Yunior García Aguilera, Camilo Condis y Lucía March expresaban en el podcast El Enjambre que estos militares con autos en buenas condiciones y “armados hasta los dientes” daban miedo e inseguridad. La salida de estos militares, creían, era totalmente contraproducente ya que los cubanos no se sentían protegidos por ellos. Afirmaron que “No está claro a quien están protegiendo”. Un artículo de Cubanet compara el gasto que el gobierno había realizado en el equipamiento de estas tropas especiales y la falta de inversiones en agricultura, enfatizando que esta diferencia deja ver las prioridades del gobierno.

Otro de los puntos en los que se reclamó un cambio es en la facultad del gobierno de decidir quién es artista y quién no. Los artistas enfatizan que están pidiendo libertad de contenido y libertad de expresión y si bien son reclamos políticos no son reclamos contra revolucionarios. Sin embargo, García Aguilera recordó que el “error del gobierno fue olvidarse que la cultura es peligrosa”.

Los gobiernos o partidos políticos de la región latinoamericana no han condenado la persecución de los artistas o cualquier otro tipo de violación a los derechos humanos en Cuba.

En este punto queremos resaltar que desde 2016 hemos realizado varios viajes de estudio a Cuba y si algo nos había llamado poderosamente la atención había sido la cantidad de obras de teatro con una visión muy crítica de la situación política, económica y cívica.

Jóvenes actrices, actores, escritores, directores de teatro o de cortos cinematográficos, fotógrafos, curadores, escultores o pintores encontraban espacios donde expresar su descontento, cansancio con la censura y profunda desilusión con la vida cotidiana y el futuro. Sin embargo, ninguno de ellos se consideraba contrarrevolucionario.

El primer golpe que intentó darles el gobierno fue el decreto 349 y desde ahí, hasta ahora, las detenciones han sido continuas. Los artistas, desde distintos grupos y con diferencias, han reaccionado y el gobierno, que parecía aceptar un diálogo, los ha traicionado. Después del encuentro en el ministerio, el 7 de diciembre la artista Tania Bruguera es detenida. Yunior García Aguilera tuvo miembros de la Seguridad del Estado controlando su casa el 6 de diciembre.

Ante tanto sufrimiento y acoso injustificado, como hace tres años, volvemos a recordar que los gobiernos o partidos políticos de la región no han condenado la persecución de los artistas o cualquier otro tipo de violación a los derechos humanos en Cuba. Es cierto que, en estas semanas, medios periodísticos europeos y norteamericanos y ONGs como Human Rights Watch, Cultura Democrática, o Amnistía Internacional se hicieron eco de la situación en Cuba.

Sin embargo, los gobiernos latinoamericanos parecen encontrar muy lejana o compleja las relaciones con el gobierno cubano, a pesar de que muchos de esos gobiernos son defensores de la democracia, recusan las elecciones en Venezuela, y rechazan las dictaduras y violaciones a derechos humanos de hace apenas 40 años.

¿Por qué tan pocos medios de comunicación reflejaron la noticia? ¿Qué actitud han tomado los organismos regionales o internacionales frente a la violencia del Estado sobre los artistas?

Según el relevamiento que pudimos hacer, y que seguramente es incompleto, de las 30 publicaciones de mayor prestigio internacional que contaron las agresiones a los miembros del Movimiento San Isidro, de ellas, 22 son de medios de Europa y Estados Unidos y 6 de medios de América Latina.

Naciones Unidas no se expresó. Los organismos regionales están paralizados. Incluso, presidentes que se vanaglorian de su defensa de la libertad se quedaron callados. La izquierda Latinoamericana parece haberse quedado atrapada en los años ’70. Nada de los sucesos que las matrices, Rusia y China, adoptaron para sobrevivir, ha modificado el anquilosado ideal de una revolución fallida. Se escudan en los bloqueos y eso les alcanza para negar los fracasos que cotidianamente abruman a los ciudadanos de Cuba. En contraste, Venezuela centra la atención de medios y de políticos, aunque el sufrimiento y la represión no son muy diferentes en los dos casos.

Mientras tanto los ciudadanos cubanos viven abrumados por la represión, la dolarización de su economía, la escasez de alimentos, la indiferencia de la región, las sanciones del gobierno norteamericano y un sinnúmero de académicos, periodistas e izquierdistas trasnochados que creen que Cuba ha alcanzado el paraíso socialista.

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