
Berta Zuñiga Cáceres, hija de la activista hondureña asesinada Berta Cáceres, habla en un acto en Nueva York en abril (imagen: Comisión Interamericana de Derechos Humanos)“El patrón de los asesinatos en muchos países está convirtiéndose en una epidemia”, aseguró Victoria Tauli-Corpuz, relatora especial de la ONU para los derechos humanos, en una reciente visita a Brasil, país señalado como el más mortífero, en el informe de Global Witness titulado En terreno peligroso, para los que se oponen a proyectos de infraestructura perjudiciales y a la extracción de recursos.
En 2015 se registró una cifra anual récord de 185 asesinatos de activistas medioambientales en 67 países distintos. La concentración más alta de homicidios se dio en América Latina. Esta cifra representa un aumento del 59% respecto al año anterior. Brasil (50), Filipinas (33), Colombia (26), Perú (12) y Nicaragua (12) conforman los cinco países más peligrosos, según el informe.
Sin embargo, las cifras probablemente subestimen la verdadera magnitud del problema, considerando la supresión de los esfuerzos de monitoreo por parte de grupos de la sociedad civil y medios de comunicación en algunos países.