La filósofa política Cristina Lafont, catedrática de la Universidad de Northwestern en Chicago no se anda con chiquitas. En su libro Democracia sin atajos. Una concepción participativa de la democracia deliberativa (Editorial Trotta, 2021), advierte que podemos perder la democracia. Que los peligros que la acechan comparten estrategias para destruirla. Que solo la lucha política y la paciencia que tuvieron los antepasados libertarios puede dar buenos frutos.
José Zepeda: Cuando la democracia se enferma, aparecen terapias alternativas: el populismo, la tecnocracia, el caudillismo. Es decir, serían los déficits los que explican los males democráticos y, si esta interpretación es correcta, la responsabilidad de los políticos es, sin exageraciones, altísima.
Cristina Lafont: Los déficits democráticos dan credibilidad a los que proponen remedios que en el fondo son peores que la enfermedad, como el populismo, la tecnocracia o el caudillismo. Es un círculo vicioso, porque esos remedios siempre han estado ahí, acechando como las hienas mientras la democracia funciona. Perviven apaciguados, y cuando la democracia se debilita, es cuando atacan. Muchos de esos remedios se venden como democráticos e incluso mejores o más radicales. Pero lo que todos ellos tienen en común es que cuestionan el ideal democrático de la inclusión.