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El desafío y la utilidad de la responsabilidad de proteger (R2P) en el contexto de Siria

El caso de Siria muestra la dificultad de llevar a la práctica la responsabilidad de proteger (responsibility to protect, R2P), pero es necesario hacerlo si queremos que R2P sea algo más que un acrónimo extravagante. Sin embargo, cualquier intervención militar debe estar vinculada con el diálogo para alcanzar una solución política, y si dicha acción se realiza sin la autorización de la ONU, se corre el riesgo de reducir más el apoyo para la R2P. English, العربية. 

Kwesi Aning Frank Okyere
20 September 2013

Siria y su interminable conflicto plantean retos y dificultades para la comunidad internacional y la aplicación del concepto de la R2P. Siria ha colocado la R2P en un estado de incertidumbre. Hasta la fecha, la comunidad internacional ha fracasado en la empresa de llevar su responsabilidad de la teoría a la práctica. Y este aparente fracaso está despertando dudas en la mente de los observadores sobre los criterios para la aplicación del concepto.

Dos años después del comienzo del conflicto sirio, no se ve esperanza alguna para la gran cantidad de civiles asediados. La revelación de que han muerto más de 100,000 personas en este conflicto, que 4.5 millones han sido desplazadas internamente y que hay más de 2 millones de refugiados parece no haber sorprendido ni estremecido la conciencia de la comunidad internacional. Dos años después de la aprobación de la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSONU) sobre Libia, el apetito internacional para otra intervención por la R2P parece haber disminuido. Encontrar una respuesta a la crisis ha resultado complicado debido al enfrentamiento entre los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, con Rusia y China de un lado y EE.UU., el Reino Unido y Francia del otro. A pesar del estatus de la R2P como un imperativo cuasi-moral, la brecha actual entre las grandes potencias destaca el importante papel que aún desempeña la realpolitik y su influencia en la política de protección. También acentúa el reto de conciliar los principios humanitarios con las preocupaciones geopolíticas.

La comisión internacional independiente de investigación sobre Siria de las Naciones Unidas destacó los cálculos de 6,000 sirios asesinados cada mes y los alegatos sobre el uso de armas químicas en la población civil. La comunidad internacional ha sido una mera espectadora frente a estas horripilantes estadísticas. Su pasividad recuerda la parálisis internacional evidente en los periodos que precedieron los genocidios en Ruanda y la antigua Yugoslavia (los cuales influyeron en la génesis de la R2P). Mientras aumentan las bajas civiles, la comunidad internacional no tiene claro de dónde provendrá la paz, si es que llega. El optimismo respecto a una resolución para intervenir en Siria que cuente con aprobación de la ONU está disminuyendo.

Hasta ahora, el enfoque con base en tres pilares de la R2P para proteger a la población civil no le ha brindado protección alguna a la población siria. Aunque es evidente que el Estado sirio no ha cumplido con su deber de proteger a la población de las atrocidades y que ha contribuido a los asesinatos masivos en Siria, la comunidad internacional no ha demostrado estar realmente comprometida en detener la violencia. Aún no se ha emprendido ninguna acción contundente para poner fin a los crímenes perpetrados contra la población civil. Por lo tanto, es muy difícil confirmar la utilidad de la R2P en este contexto.

El caso de Siria demuestra la complejidad de llevar el principio de la R2P a la práctica durante las guerras civiles, donde la responsabilidad por las atrocidades cometidas contra la población civil recae tanto en el régimen como en las fuerzas rebeldes. Sorprendentemente, la campaña a favor de la intervención en Siria se ha centrado principalmente en los autores de la violencia en vez de en las víctimas de la guerra. El mundo sigue dividido en dos bandos: las facciones de “Assad se debe ir” y del “respeto absoluto por la soberanía de Siria”. Sin embargo, hasta ahora ninguna de estas facciones ha ofrecido soluciones que aporten estabilidad o alivio para Siria. Como señala Gareth Evans, si no se centra la atención en las posibles víctimas de las atrocidades, estará en duda la legitimidad de una intervención externa en asuntos nacionales. Estados Unidos, Reino Unido, Francia y la Unión Europea apoyan a las fuerzas rebeldes, mientras que Rusia está dando apoyo político y militar al régimen de Assad. Estas diferencias ideológicas atrincheradas entre los miembros del Consejo de Seguridad se han convertido en enormes obstáculos para lograr una solución pacífica y han complicado aún más los esfuerzos para poner en marcha una agenda que siga los principios de la R2P en el contexto sirio.

No cabe duda de que la aplicación de la R2P en Libia ha influido en el parálisis aparente de la ONU. Aunque esa intervención fue necesaria para proteger a la población civil de la brutalidad en masa, ha impulsado debates sobre posibles excesos en la aplicación y la ejecución del principio. Ciertamente, si no se cuenta con criterios claros sobre el uso legítimo de la fuerza, las preocupaciones sobre si el ‘cambio de régimen’ constituye un objetivo legítimo del mandato de la R2P resultan convincentes. Sin embargo, sería inmoral dejar que las inquietudes sobre la aplicación de la R2P en Libia obstaculicen la ejecución de acciones contundentes con el objetivo de salvar vidas en Siria. La R2P, de acuerdo con el documento final de la Cumbre Mundial, debe ponerse en práctica según cada caso individual. La crisis siria difiere significativamente del caso de Libia en muchos aspectos cruciales. Mientras que la situación en Libia facilitó la puesta en práctica de la intervención dirigida por la OTAN y ordenada por la ONU, la ubicación geoestratégica de Siria representa varios desafíos para la estabilidad de la región. Mientras que el uso de una retórica alarmante por parte de Gadafi contra manifestantes desarmados durante la crisis suscitó el clamor popular y contribuyó a su aislamiento internacional, el régimen de Bashar al-Assad cuenta con el apoyo de Rusia, Irán y otros países árabes. Además, la turbulenta situación en el Medio Oriente (con la participación de Hezbollah y al Qaeda), donde la crisis puede desbordarse hacia los vecinos de la región, Líbano, Irak, Jordania y una Liga Árabe dividida, ha añadido complejidad a la crisis en Siria.

Es ilustrativo señalar el papel crucial que desempeñan las organizaciones regionales para facilitar la puesta en práctica del marco de la R2P. El papel desempeñado por la Unión Africana en la violencia postelectoral en Kenia en 2007 y el papel de liderazgo de la Liga Árabe para obtener una resolución del Consejo de Seguridad sobre Libia fueron cruciales. Por lo tanto, sería esencial conseguir el respaldo unificado de la Liga Árabe para cualquier propuesta de solución a la crisis en Siria.

Se debe realizar un esfuerzo real para fomentar el diálogo y la diplomacia a la par de una propuesta viable de ofensiva militar. Los cinco miembros permanentes podrían redoblar los esfuerzos para persuadir al gobierno y las fuerzas opositoras en Siria de comprometerse con un proceso político genuino; si eso falla, las medidas coercitivas tendrán más posibilidad de ser percibidas como legítimas.

Para que la norma de la R2P demuestre su utilidad al cumplir con sus principios en vez de continuar como un mero acrónimo extravagante, es necesario alcanzar un consenso sobre la manera adecuada de responder a la guerra civil en Siria. Jon Western y Joshua Goldstein lo dijeron de una manera muy clara: “Para salvar la doctrina, hay que olvidar el cambio de régimen”. La R2P es un paquete completo. Para que sea legítima y eficaz, es necesario desplegar los tres pilares; no se requiere seguir una secuencia predeterminada, pero sí se debe considerar plenamente cada uno de los pilares, y el tercero (la intervención armada) sólo debe utilizarse como un último recurso. El hecho de que China y Rusia han vetado constantemente incluso una débil resolución del Consejo de Seguridad a pesar de la clarísima evidencia de las atrocidades en masa cometidas contra la población civil sugiere que una intervención coercitiva en el futuro es altamente improbable. Mientras la ONU permanece en un estancamiento prolongado, no se puede descontar por completo la posibilidad de que una ‘coalición de voluntarios’ emprenda una intervención fuera del marco legal de la Carta de las Naciones Unidas. Este retorno a la época de la ‘intervención humanitaria’ de la década de los 1990 presenta el riesgo de socavar el actual mecanismo internacional para mantener la paz y la seguridad. Además, debilitará el progreso logrado para llevar la R2P de la teoría a la práctica.

Aunque hay sólo un espacio limitado para la negociación política entre las partes en disputa, se debe explorar esta posibilidad en aras de las multitudes que están sufriendo. Tarde o temprano, el Presidente Bashar al-Assad tendrá que dejar el poder, pero sólo un proceso político hará posible un final pacífico para la creciente violencia en Siria y rescatará la R2P de su actual estado de incertidumbre.

 

 

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Este texto se escribió originalmente en inglés. Debido a las complejidades del lenguaje y a la posibilidad de que existan varias maneras diferentes de traducir determinadas palabras o frases, las discrepancias o diferencias creadas mediante la traducción no son vinculantes ni tienen efecto legal para fines de cumplimiento o ejecución. En caso de que surja alguna pregunta respecto a la información presentada en la versión traducida de este artículo, consulte la versión original y oficial en idioma inglés del mismo.

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