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El doloroso llanto del Nevado

Yamid Alonso Silva Torres tenía 38 años y había nacido en la montaña del Cocuy en Colombia. El Eln, grupo armado ilegal, tiene un plan para expandirse en este paraíso natural. Português

El doloroso llanto del Nevado
Don Jorge Tulio Silva, padre de Yamid Alonso, tiene 70 años. | SEMANA
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Yamid Alonso Silva Torres le parecía que trozar un árbol del páramo era como si a él mismo le rasguñaran un brazo. Tanto era así que su parcela en el cerro Mahoma, un pico desde donde se divisa el colosal nevado del Cocuy, está cercada con varitas de metal. Nunca dejó que nadie en su familia tumbara un palo ni para delimitar la tierra.

El último aire que Yamid respiró y el último paisaje que sus ojos vieron antes de morir asesinado fueron los de esos cerros que cuidaba como funcionario de Parques Nacionales Naturales de Colombia. Como él, 12 guardaparques han perdido la vida por cuidar los tesoros naturales de los colombianos. Y centenares más han vivido las más duras amenazas y presiones sin más protección que una camiseta azul con un oso de anteojos bordado en la manga.

A las 11:20 de la mañana del 6 de febrero pasado apareció una moto avanzando hacia la capilla de la vereda La Cueva, municipio de Güicán, en Boyacá. Lagunillas llaman a ese lugar en que Yamid, solitario, dormía cinco días a la semana en un puesto de control a unos 3.500 metros sobre el nivel del mar. El mismo nombre del río que por allí baja. Mucho más adelante por la trocha hay cuatro lagunas de aguas cristalinas que parecen dibujadas con azul cobalto: La Pintada, La Cuadrada, La Atravesada y La Parada.