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Elecciones 2022: Bolsonaro lanza una cortina de humo

La puesta en cuestión del actual sistema electrónico de voto amenaza las próximas elecciones presidenciales en Brasil

democracia Abierta
5 agosto 2021, 12.00am
Partidarios de Jair Bolsonaro se pronunciaron a favor del voto impreso el 1 de agosto de 2021
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Ronaldo Silva/Media Production Corp./Alamy Live News

Jair Bolsonaro ganó en segunda vuelta las elecciones de 2018 con casi 58 millones de votos, más de 10 millones por encima de su oponente, pero, aun así, el presidente de Brasil afirma que hubo fraude electoral.

El tema es uno de los más antiguos de la agenda de Bolsonaro, que se remonta a sus tiempos como parlamentario. En Brasil, el sistema de voto electrónico fue introducido en 1996. Hoy, Bolsonaro promueve una enmienda constitucional que obligaría a que las urnas electrónicas fueran equipadas con una impresora que permita el voto en papel, el cual sería depositado en una caja inviolable. La propuesta también prevé conteo público de los votos.

En 2015, el entonces diputado federal encabezó la mini-reforma que introducía el voto impreso como forma de auditar las elecciones. En septiembre de 2020, el Supremo Tribunal Federal (STF) declaró la medida inconstitucional, argumentando que el voto impreso violaría el sigilo y la libertad de voto. En 2018, el STF ya había suspendido la decisión de forma provisoria, por lo que no hubo la impresión física de votos en esas elecciones.

La argumentación de Bolsonaro es que el sistema actual es susceptible a fraude, aunque, en sus 25 años y 13 elecciones generales y municipales, las urnas electrónicas nunca han mostrado ningún agujero de seguridad, como corrobora el STF.

Luego de la derrota ante el tribunal, Bolsonaro y sus aliados volvieron a tirar de los hilos y, en septiembre de 2019, la diputada Bia Kicis, miembro del expartido de Bolsonaro, PSL, con el cual concurrió a las urnas y que forma parte de su base en el Congreso, introdujo una propuesta de enmienda constitucional que tiene como objetivo hacer obligatoria la emisión de boletas físicas.

Amenazas de Bolsonaro a la democracia

En mayo de este año, la Cámara de Diputados inauguró una comisión especial para evaluar la propuesta, que puede ser votada ya hoy, jueves, 5 de agosto. Bolsonaro ha enfatizado el tema en los últimos días. El domingo, 1 de agosto, Bolsonaro subió un video a su canal de YouTube en el cual aparece haciendo un live con sus apoyadores durante las manifestaciones a favor del voto impreso que tuvieron lugar ese día. Sin medir sus palabras, Bolsonaro afirmó que “no habrá elecciones” en el 2022 si el Congreso no aprueba la enmienda constitucional propuesta por sus aliados.

"Nuestro entendimiento, mi lealtad al pueblo brasileño, mi temor a Dios, nuestra unión, nos liberará de la sombra del comunismo y el socialismo,” dijo Bolsonaro

“Sin elecciones limpias y democráticas, no habrá elección. Nosotros exigimos más que nadie, pueden estar seguros – juntos, porque ustedes son, de hecho, mi ejército, nuestro ejército – hacer que la voluntad popular se exprese en el escrutinio público. Tenemos que asegurarnos que, por quien sea que vote, su voto contará a favor de esa persona. Las últimas elecciones están llenas de señales muy fuertes de manipulación. Esto no puede ser admitido por mí ni por usted. Juntos somos la expansión de la democracia en Brasil. Nuestro entendimiento, mi lealtad al pueblo brasileño, mi temor a Dios, nuestra unión, nos liberará de la sombra del comunismo y el socialismo,” dijo.

Esta no es la primera vez que Bolsonaro amenaza las elecciones presidenciales, mientras las encuestas de esta semana ponen al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva por delante del actual mandatario. A principios de julio, Bolsonaro dijo que “o hacemos elecciones limpias en Brasil, o no tenemos elecciones.”

La cortina de humo frente a su impopularidad

La insistencia de Bolsonaro en impugnar el actual sistema electrónico de elección no es casualidad. La popularidad del presidente sigue cayendo, y su gobierno es considerado ‘malo’ o ‘pésimo’ por el 56% de los encuestados a fines de julio. Esta semana, otra encuesta muestra que el apoyo a Bolsonaro aumentó entre los ricos, pero se desplomó entre las clases más populares.

Bolsonaro quiere es usar la misma táctica que usó Trump para enraizar la idea, desde mucho antes de la fecha de las elecciones, que él solo perderá en caso de fraude

Para muchos, la discusión no pasa de ser una cortina de humo para desviar la atención, una táctica repetidamente utilizada por Bolsonaro desde su campaña electoral. En enero, después del asalto al Capitolio por parte de partidarios del expresidente estadounidense, Donald Trump, Bolsonaro trazó un paralelismo entre la necesidad del voto impreso y el supuesto fraude que llevó a la derrota de Trump en las elecciones del año pasado – aunque el país norteamericano no utiliza urnas electrónicas y los dos asuntos no tienen nada en común.

“Si no tenemos el voto impreso en 2022, una forma de auditar el voto, vamos a tener un problema peor que Estados Unidos", dijo Bolsonaro el 7 de enero.

Queda claro que lo que Bolsonaro quiere es usar la misma táctica que usó Trump para enraizar la idea, desde mucho antes de la fecha de las elecciones, que él solo perderá en caso de fraude, aunque las encuestas no lo favorecen desde que Lula recuperó el derecho a postularse, en marzo de este año. La idea es incitar a su base – cuya agresividad es de sobras conocida – a salir a las calles y defenderlo, de forma similar a como hicieron los norteamericanos manipulados por Trump a principios de año. Bolsonaro sabe que, en Brasil, un país altamente militarizado y muy violento, ese tipo de insurgencia tiene un potencial mucho más destructivo que el que tiene en Estados Unidos.

El Supremo Tribunal Electoral (STE) también lo sabe. Hasta el propio presidente de la entidad responsable de las elecciones, Luís Roberto Barroso, viene intensificando su posicionamiento en el debate. “Una de las vertientes del autoritarismo contemporáneo es el discurso de que ‘si pierdo hubo fraude’”, afirmó Barroso este miércoles, 4 de agosto.

Será necesario permanecer muy alerta a todos los movimientos de Bolsonaro para deslegitimar las elecciones y poner en evidencia que su campaña es altamente antidemocrática y representa un peligro serio para la convivencia civil. Las instituciones deben mostrar su fortaleza porque, en un Brasil ya muy castigado y deprimido por la crisis autoritaria y la gestión catastrófica de la pandemia, que ya suma más de 550.000 muertes, plantear una batalla por impugnar un resultado que no le sea favorable a Bolsonaro es del todo irresponsable y puede resultar fatal.

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