¿Qué hay de nuevo? Honduras celebrará elecciones generales a fines de noviembre en medio de una polarización política y crisis humanitaria. Ya que el presidente saliente podría enfrentar una investigación judicial, y los organismos electorales recientemente creados no han sido puestos a prueba, el país corre el riesgo de que se repitan protestas desestabilizadoras como las que siguieron a las disputadas elecciones de 2017.
¿Por qué importa? Las crisis humanitarias y la inestabilidad han azotado a Honduras desde el golpe de Estado de 2009 que sacudió el establecimiento político. Unas elecciones polémicas podrían provocar disturbios postelectorales y acelerar la salida de migrantes y solicitantes de asilo hacia México y EE. UU.
¿Qué se debe hacer? Los candidatos de los principales partidos deben comprometerse públicamente, antes de las elecciones, a respetar los resultados y a recurrir a los canales legales e institucionales adecuados para resolver cualquier disputa. La UE, la OEA y otras misiones de observación internacionales deben coordinar sus pronunciamientos. Los actores externos deben facilitar el diálogo en caso de que sea necesario para aliviar las tensiones.