Recientemente en openGlobalRights, Emma Naughton y Kevin Kelpin sostuvieron que la evaluación de los avances en materia de derechos humanos requiere un enfoque delicado, centrado en las personas y que armonice con el trabajo que desempeña el personal en la práctica. Este proceso, sugieren, debe tener flexibilidad suficiente como para responder a la naturaleza no linear de los cambios de derechos humanos y debe encontrar maneras de incluir a los titulares de derechos. Como bien señalan Naughton y Kelpin, evaluar el trabajo de derechos humanos tiene que ver con las personas.
Sus conclusiones coinciden con buena parte de nuestras reflexiones de los últimos años en Amnistía Internacional. Este tipo de conversación debe comenzar forzosamente con preguntas sobre la clase de impacto que deseamos tener y la clase de organización en la que queremos convertirnos. Qué resultados mides y cómo los mides tiene un efecto en el tipo de organización en la que te conviertes. Es relativamente sencillo, por ejemplo, medir las visitas a un sitio web, las veces que se comparte nuestro contenido en las redes sociales o el número de firmas en una petición. Pero es posible que las acciones más difíciles o más costosas de medir de manera exhaustiva, como las “yardas difíciles” entre bastidores para influir sobre los encargados de tomar decisiones, sean las que marcan una diferencia. Establecer maneras de medir e informar sobre las visitas al sitio web, por ejemplo, a costa de otros elementos, podría fomentar que los equipos vean nuestro trabajo a través de esa lente. Esto tiene el potencial de cambiar la percepción que tenemos de nuestro propio impacto, las decisiones que podríamos tomar y los incentivos que afectan las acciones futuras del personal.
Nosotros tratamos de registrar esta información cualitativa y matizada en una base de datos central, que pueden actualizar mensualmente los equipos que dirigen nuestros proyectos. Esta información, a su vez, se toma en cuenta en las revisiones anuales de los proyectos: en ellas, los equipos de los proyectos parten de estos datos para reflexionar sobre cómo están avanzando sus proyectos y ajustar sus estrategias, si se requiere. Sin embargo, actualmente estamos preparando un nuevo marco de Monitoreo, Evaluación y Aprendizaje (Monitoring, Evaluation and Learning, MEL) para nuestras Metas Estratégicas 2016-2019, que nos permita desarrollar, ampliar y profundizar la capacidad de entender nuestro propio impacto.