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Erupción política en Guatemala

La innovación está siempre relacionada con su contexto. La trayectoria reciente de Guatemala ayuda a explicar las iniciativas innovadoras que emergen fuera. Português

UPDATE
28 November 2016
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Palacio Nacional de la Cultura. Ciudad de Guatemala. Public domain.

El contexto

Al igual que muchos otros países latino-americanos, Guatemala tiene una historia política intensamente represiva. Más allá de los años de dictadura y de un conflicto armado interno, que supuso la desaparición y la muerte de cerca de 190.000 personas, se crearon “aparatos clandestinos de seguridad” que aún usan prácticas violentas y violan los derechos humanos –muchas veces con la participación activa de agentes públicos.

En los años 90 se firmó un acuerdo de paz. Sin embargo, las prácticas violentas siguieron siendo comunes, permaneciendo muy presente el trauma histórico en el imaginario guatemalteco. En 2007 fue creada la CICIG, una Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, con el propósito de apoyar el Ministerio Público en su combate y desarticulación de grupos violentos ilegales. En los últimos años, sin embargo, la Comisión empezó a investigar también la corrupción en el país. En 2015 acabó denunciando al vice-presidente (y después al presidente) por corrupción.

Las acusaciones contra los dos miembros de la presidencia fueron la gota que hizo colmar el vaso de la indignación ciudadana, en especial de los jóvenes, reprimidos por un presidente que fue acusado de ordenar asesinatos políticos durante los años 80.

Se convocaron  –aunque de forma tímida – diversas protestas defendiendo la renuncia del vice-presidente. Los creadores del movimiento Justicia Ya no esperaban más de 100 personas: acudieron 25 mil. De ese momento en adelante el movimiento creció de forma exponencial, llegando a alcanzar casi 100 mil personas. Pese al historial de represión en Guatemala, durante las manifestaciones no hubo violencia ni enfrentamientos.

Pero desde ese momento se sucedieron las protestas exigiendo la renuncia del vice-presidente y del presidente. Y, contra pronóstico, resultaron exitosas: hoy, después de haber renunciado ambos al cargo, están encarcelados. Es importante recordar también que esto sucedió durante las elecciones presidenciales y que, al final, fue elegido un outsider: un comediante que negaba ser político.

Iniciativas de la sociedad civil

La unión alrededor de una causa común y la percepción del resultado de las protestas generaron una motivación ciudadana muy fuerte, así como un resurgimiento del interés por la política.

Gracias a ello, se fortaleció un periodismo independiente (fundamental para informar sobre las protestas y dar visibilidad a los movimientos), un periodismo de profundidad (como el medio online de análisis Plaza Pública, un referente en la región), iniciativas de información sobre política en diversos idiomas (como Nómada) y prácticas de verificación del discurso (fact. Hay también proyectos como Ojo con Mi Pisto, creado para ofrecer formación sobre la fiscalización de cuentas públicas a reporteros en el interior del país.

Más allá de estas iniciativas, existe un consenso entre los jóvenes guatemaltecos sobre la necesidad de aumentar su conocimiento sobre la política para seguir contribuyendo a mejorar su país. En este sentido, se potencian prácticas de formación política y ciudadana, formación sobre fiscalización de cuentas para periodistas en los municipios y diversas iniciativas que pretenden informar sobre el funcionamiento de las instituciones, los derechos civiles y los derechos políticos de los ciudadanos. Destacan el Congreso Transparente, Guatemala Visible y la Escuela Ciudadana (en la cual los jóvenes activistas promueven los cursos y las formaciones).

Las protestas generaron una ola de esperanza que se concretó en articulaciones sociales y en la concienciación, por parte de la ciudadanía, sobre su poder y sus responsabilidades. Ejemplo de ello es el Colectivo Jóvenes De Guatemala, situado en la ciudad de Antigua. Se dedican al empoderamiento ciudadano, al diálogo con los representantes y a la promoción de la ciudadanía. Están emergiendo también nuevos movimientos llamados a convertirse en partidos políticos, en un país donde existe consenso sobre la debilidad de los partidos y su incapacidad (y desinterés) de representar los ciudadanos.

Es importante recordar que, en 30 años, en Guatemala dos presidentes abandonaron el cargo. Que la pobreza en departamentos como Alta Verapaz y Sololá supera el 80% y que Guatemala es el país latinoamericano con más desaparecidos políticos. A pesar de todo esto, muchas personas y organizaciones están contribuyendo para la creación de prácticas políticas actualizadas a las posibilidades y realidades del siglo XXI.

Este artículo forma parte del proyecto de investigación Emergencia Política (UPDATE). Beatriz Pedreira y Rafael Pouço viajan por 12 países de América Latina para conocer de cerca individuos, organizaciones y gobiernos que están ofreciendo soluciones para la emergencia de una política más actual y acorde con los desafíos del siglo XXI. 

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