Con la detención de un hombre llamado Fabrício Queiroz, que había permanecido escondido durante 18 meses, este mes se produjo un gran avance en la trágica novela que es la política contemporánea en Brasil.
Su arresto, en una casa del abogado de la familia Bolsonaro, es clave porque, según los fiscales, Queiroz es el guardián de una serie de actividades corruptas cometidas por miembros de la familia Bolsonaro en las últimas dos décadas. Es especialmente cercano al senador Flávio Bolsonaro, el hijo mayor de Jair Bolsonaro, y podría infligir un daño enorme a la presidencia.
La amistad de Fabrício Queiroz con el presidente se remonta a 1984, cuando se desempeñó como recluta del ejército bajo la tutela de Bolsonaro. Después de abandonar el ejército, Queiroz se unió a la Policía Militar de Río de Janeiro. Era muy conocido y temido por los residentes de la favela de la Ciudad de Dios (que se hizo famosa con la película del mismo nombre). Una noche en 2003, él y un colega dispararon y mataron a un residente mientras patrullaban. Una investigación de homicidio sobre el caso sigue abierta hoy.