La política y la fotografía tienen mucho en común. Según Susan Sontag, ambas desean controlar y enmarcar la realidad. Tomar fotografías se ha convertido en un método para validar experiencias, mientras que las noticias se han convertido en una forma de interpretar el mundo de acuerdo a nuestros intereses. La idea de que es posible hacer esto con impunidad, explica por qué luchamos hoy en día para distinguir entre lo que es conveniente y lo que es correcto. El consenso pragmático se ha convertido en la excepción, y la norma es una sociedad dividida en campos doctrinarios. El discurso público se ha vuelto grosero, y la obsesión por líderes mesiánicos y narrativas teatrales han impedido que nos enfoquemos en los problemas reales que aquejan a nuestras sociedades.
El espectáculo de la política