La noticia de la falta de acuerdo es preocupante, pues el océano antártico alberga algunos de los ecosistemas más importantes y vulnerables del planeta y sus corrientes son responsables de mantener la biodiversidad marina en todo el mundo.
Un bien colectivo internacional
La Antártida es el cuarto continente más extenso del mundo. Sin embargo, las difíciles condiciones climáticas y de acceso hacen que este lugar esté prácticamente deshabitado - con excepción del personal que trabaja en las bases científicas en la zona - y que sea una de las últimas zonas inexploradas del planeta.
La competencia mundial por el control de la Antártida comenzó en 1904, cuando Argentina instaló la primera estación científica permanente en el continente austral. Poco tiempo después Chile, el Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda, Francia y Noruega también empezaron a reclamar soberanía sobre partes de la Antártida, lo cual ha contribuido a agudizar otros diferendos territoriales como el que mantienen Argentina y el Reino Unido sobre las Islas Malvinas (o Falklands, según la denominación británica) en el vecino Océano Atlántico Sur.