Gabriel Boric ganó prominencia en Chile hace diez años como un estudiante de pelo desordenado que lideraba unas protestas juveniles que pedían educación pública gratuita. Este año resurgió, y se lanzó a la presidencia con una agenda clara, más protección social para los pobres, reformas en pensiones, educación y salud pública, e impuestos más altos para los ricos y las empresas.
El domingo 19 de diciembre Boric ganó la contienda presidencial, con la votación más alta en la historia de Chile, y tiene ante sí el reto de asumir la transformación más profunda que la sociedad chilena haya tenido en décadas.
Boric llega con el objetivo de superar el persistente legado neoliberal de Augusto Pinochet que permea la sociedad chilena desde hace décadas y la hace profundamente desigual. Además, su gobierno vivirá también un innovador proceso constituyente encargado de redactar una nueva carta magna que reemplazará a la aprobada durante la dictadura.