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Las calles están en juego en Johannesburgo

La lucha por las calles es crucial para crear un mundo mejor, pero de quién son las historias que se cuentan es igual de importante. Una contribución al debate de openGlobalRights, Los derechos humanos: ¿un movimiento de masas o de élites? English, Português

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En un coloquio de derechos humanos reciente celebrado en Sao Paulo, activistas y defensores de derechos humanos de todo el mundo confirmaron la creciente importancia de las calles y las plazas en la lucha por hacer realidad los derechos básicos. Algunos ejemplos recientes incluyen las victorias obtenidas por el Movimiento Estudiantil en Chile y los ocupantes de la Plaza Taksim en Turquía. Al igual que los ocupantes de la Plaza Tahrir y el Parque Zucotti antes que ellos, las personas de estos movimientos reclamaron los espacios públicos de la ciudad para hacer exigencias democráticas que han resonado a nivel global. De hecho, como ilustraron Alexandra Délano y Melissa Ortiz Massó en su reciente artículo sobre México, las protestas ciudadanas pueden tener un profundo efecto en la responsabilidad política y la democracia.

Sin embargo, el coloquio también corroboró la amenaza cada vez mayor que enfrentan las personas que ocupan estos espacios. Activistas desde Bahrein hasta Brasil han sufrido una represión estatal cada vez más violenta. Y, sin embargo, la calle es un sitio de reunión pública donde se obtienen logros democráticos radicales, a pesar del grave riesgo de resultar lesionados que enfrentan sus ocupantes.

La cobertura que dan los medios mundiales de comunicación a las luchas por los derechos y las calles deja de lado otras relaciones importantes que tienen las personas con las calles. Desafortunadamente, la cobertura que dan los medios mundiales de comunicación a las luchas por los derechos y las calles deja de lado otras relaciones importantes que tienen las personas con las calles. La atención se ha concentrado de manera abrumadora en las ocupaciones de espacios públicos caracterizadas por manifestaciones o protestas, donde la vulnerabilidad significa la posibilidad de sufrir lesiones. Los que salen a las calles en estos casos están expuestos a fuerzas policiacas y de seguridad privada cada vez más violentas, y son vulnerables ante la amenaza que suelen plantear esas fuerzas a su integridad corporal. El coloquio consideró, por ejemplo, la desaparición de 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa después de un encuentro con la policía en una manifestación en México.