
En Irlanda, este año empieza tras un 2018 muy ajetreado y fuera de lo común que trajo algunos cambios decisivos por vía de referendos. Y, por lo que parece, no se acaba aquí la cosa.
En octubre de 2018, casi dos tercios de los votantes optaron por eliminar una cláusula constitucional que prohibía la blasfemia. Pero incluso este avance crucial en el campo de la libertad de expresión empequeñece ante el resultado sin precedentes del referéndum que se celebró cinco meses antes y que sancionó la legalización del aborto en un país de firmes convicciones católicas.