En octubre de 2020, representantes gubernamentales de más de 30 países, entre ellos Brasil, Estados Unidos, Polonia y Egipto, firmaron la llamada Declaración de Consenso de Ginebra sobre la Promoción de la Salud de la Mujer y el Fortalecimiento de la Familia. Este documento no vinculante, que ha sido duramente criticado como la última ofensiva internacional contra los derechos de la mujer, afirma que "no existe un derecho internacional al aborto" y promueve la familia como "la unidad grupal natural y fundamental de la sociedad".
Con el surgimiento de una nueva derecha política en Estados Unidos, Brasil y Polonia que favorece los tradicionales valores morales cristianos conservadores, incluyendo la defensa de un modelo de familia heterocéntrica y el cuestionamiento de los Derechos Reproductivos y Sexuales, se abrió la posibilidad de nuevas alianzas con fuerzas conservadoras de derecha y políticas islamistas en los países musulmanes.
La similitud en la forma en que ciertas fuerzas cristianas e islámicas emplean la religión para construir un ideal que dice defender la vida humana y la familia se ha convertido en la base de una alianza que se aparta de los conceptos hegemónicos de los Derechos Humanos tal y como se formulan y defienden en los foros multilaterales de la ONU y la OMS.