En la madrugada del 24 de mayo, la peluquera Gabriella Ferreira, de 41 años, se despertó por el sonido de los disparos. A pocos kilómetros de allí, en la favela de Vila Cruzeiro, en la Zona Norte de Río de Janeiro, estaba en marcha una operación policial. Cinco horas después, una bala de rifle mató a Gabriella dentro de su casa.
Según el informe forense, el disparo mortal fue de "alta energía cinética (rifle), se realizó a larga distancia y entró por la región escapular izquierda (espalda), saliendo por la región clavicular (frente)". Más de 20 personas fueron asesinadas a tiros en Vila Cruzeiro durante un periodo de 12 horas.
La muerte de Gabriella no es un caso aislado. Las armas de fuego son la principal causa de homicidios de mujeres en Brasil. El Tratado sobre el Comercio de Armas Convencionales (TCA), que entró en vigor en 2014 para regular el mercado internacional de armas, reconoce la relación intrínseca entre la violencia contra las mujeres y la proliferación de armas.