Daniel Ortega fue reelegido como presidente en Nicaragua y llega así al año 14 de su mandato. Catorce años en los que ha logrado tomar las riendas absolutas del país y crear grietas en la democracia que cada vez parecen ser más hondas.
Las primeras muestras de autocracia por parte de Ortega comenzaron a mostrarse en 2018 cuando, después de violentas represiones por parte de la policía a manifestaciones en contra de unas reformas económicas, el gobierno calificó a quienes protestaban como golpistas.
Aunque la reforma contra la que protestan los manifestantes, la Ley del seguro social, fue revocada, las protestas y la represión continuaron durante meses y dejaron al menos 328 muertos, más de 2.000 heridos y casi 100.000 exiliados, según cifras de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.