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Otoniel: narco poderoso, pero no es Escobar

Dairo Antonio Úsuga, conocido como "Otoniel", el mayor narcotraficante colombiano, fue capturado el pasado 23 de octubre. Estos son los datos clave.

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29 octubre 2021, 12.00am
Captura de Otoniel.
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Fuerzas Armadas de Colombia.

La narrativa oficial cuenta que el jefe del Clan del Golfo fue capturado por las fuerzas armadas de Colombia en un operativo que las fuerzas armadas de Colombia llevaban planeando más de cinco años. Otras fuentes, en cambio, indican que se trata de una entrega pactada a cambio de una extradición a los EE.UU y una reducción de pena por colaboración con la justicia. En cualquier caso, dada la importancia del sujeto, es natural compararlo con el narco de narcos, Pablo Escobar, un ejercicio que arroja luz sobre la naturaleza del personaje ahora en manos de la justicia.

Esta es la historia de Otoniel, el líder del Clan del Golfo, organización narcotraficante que envía toneladas de cocaína hacia Centroamérica y Estados Unidos.

Tiene 48 años, pocos para ser uno de los narcos más perseguidos del mundo. Por su estado de salud, presión alta, un problema de riñones y diabetes, recibe atención médica diaria. Mientras estaba libre, lo hacía en las veredas alejadas por las que transitaba para mantenerse a salvo, pagando altas sumas de dinero a los médicos que le visitaban.

Su prontuario criminal es salvaje: tiene más de 120 procesos abiertos por todo tipo de crímenes y una circular roja emitida por la Interpol por homicidio múltiple agravado, secuestro múltiple agravado, secuestro y concierto para delinquir. La DEA, la organización estadounidense para el control de drogas, incluso ofrecía una recompensa por 5 millones de dólares para quien pudiera dar pistas que llevaran a la captura del capo.

Desde los 17 años hizo del crimen su modo de vida con la producción y tráfico de estupefacientes y, de esa época vienen los primeros mitos generados a su alrededor, algunos ciertos y otros sin confirmar: que le gustaba recurrir a brujas, rezos y ritos para protegerse de ser capturado, que ha abusado de más de 500 mujeres y niñas, y que prefería comer carne de armadillo a cualquier otra.

De estos, el único confirmado es que le gustaba abusar de niñas entre los 12 y los 15 años.

De estos, el único confirmado es que le gustaba abusar de niñas entre los 12 y los 15 años. Y aunque el presidente de Colombia, Iván Duque, lo comparó con el narco de narcos, Pablo Escobar, lo cierto es que las estructuras de los carteles como el Clan del Golfo, fragmentadas, distribuidas y horizontales, no son comparables con la de los carteles como el Cartel de Medellín, donde las jerarquías eran ley y el monopolio del líder sobre la cadena de producción y los otros miembros del grupo eran incontrovertibles.

Otra afirmación problemática de Duque frente a la captura de Otoniel es que el Clan del Golfo vaya a quedar desmantelado con la detención de Otoniel. Por años, la principal estrategia de países como Estados Unidos, Colombia y México contra los carteles ha sido descabezarlos, es decir, atrapar a sus líderes máximos. Sin embargo, lo único que esto ha logrado es que estos grupos se dispersen, trabajen en red y se distribuyan entre distintos lugares de sus países, y más allá.

Aunque su captura es importante, no es equiparable con lo que significó la caída de Pablo Escobar, quien tenía cooptado al propio Estado en su época de máximo poder.

¿Cómo se protegía, y cómo lo capturaron?

Otoniel estaba en Antioquia, Colombia, rodeado de un grupo de seguridad. Permanecía en un mismo lugar sólo entre tres y cinco días para evitar ser capturado.

Su primer anillo de seguridad constaba de al menos 20 hombres considerados letales dentro del Clan. Los anillos externos, según el ejército colombiano, estaban conformados por cerca de 200 hombres armados, que lo protegían día y noche.

Otoniel el día de su captura.
Otoniel el día de su captura. | Fuerzas Armadas de Colombia.

La operación para capturar a Otoniel involucró a más de 500 soldados y fuerzas especiales.

La pieza del puzle final que permitió capturar a Otoniel fue el discreto seguimiento continuado de los movimientos del capo, incluidos los camiones que llevaban su comida.

¿Se acabará el Clan del Golfo?

Diego Molano, ministro de defensa colombiano, llamó la captura del narco una "victoria para el Estado contra su mayor amenaza: el tráfico de droga".

La realidad, sin embargo, es que esta captura se da en medio de un boom en los cultivos de coca en Colombia. En 2019, los esfuerzos del gobierno Duque para disminuir el número de hectáreas de coca fueron contrarrestados por la resiembra y el aumento de los cultivos en zonas donde el Estado nunca intervino, pero, ¿a qué se debe la incapacidad crónica del Estado Colombiano para responder efectivamente al aumento de los cultivos ilícitos?

Las respuestas son varias: las acciones de erradicación forzadas se ven contrarrestadas por una resiembra acelerada y el aumento de los cultivos en lugares donde no es posible erradicar por cuestiones de seguridad al ser territorios sin ley; la reanudación de la aspersión aérea no ha logrado despegar y su uso es controvertido; no hay una política clara para arreglar los problemas y trabas del Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos ilícitos (PNIS) que facilite la transición de los cultivadores, en su gran mayoría campesinos, hacia una economía legal; finalmente, hay núcleos de producción en territorios donde el Estado, simplemente, se ha inhibido.

Lo que muestra este contexto, es que el Clan del Golfo y sus actividades no terminarán con la detención de Otoniel. Lo que se podría esperar de la captura del narco es que, como ya venía haciéndolo, el negocio del narcotráfico se disperse y distribuya aún más.

El Clan del Golfo tuvo sus orígenes en el grupo Los Urabeños y las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, AGC. El grupo se distingue por su presencia dominante en el tráfico de droga transnacional. Para financiar mejor sus acciones, el Clan del Golfo ha recurrido a actividades como la minería ilegal y el microtráfico. Sus miembros, además, han sido señalados como los responsables de algunos de los asesinatos de líderes sociales en Colombia que, con su activismo, habrían llegado a molestarlos.

¿Qué sigue en la saga de Otoniel?

Después de capturado, la intención es que Otoniel sea extraditado de manera exprés. Pero el ministro de justicia, Wilson Ruiz, ha dicho que el proceso podría demorar cerca de cuatro meses, ya que la Corte Suprema de Justicia primero tiene que revisar todos los documentos remitidos por dos cortes estadounidenses para definir si la extradición procede. Mientras se define su extradición, Otoniel reside en los calabozos de la Dijin, en Bogotá, capital colombiana.

El miércoles 27 de octubre el presidente Duque hizo públicas en su cuenta de Twitter imágenes del capo tras la rejas con las siguientes palabras: “Alias ‘Otoniel’: Tanto dolor causado, tanto narcotráfico, tantas muertes, tantas masacres, tantos líderes y policías asesinados no podían quedar en la impunidad. Este es el destino de los criminales: los calabozos.” Y aunque, definitivamente, esta captura es un golpe acertado por parte del gobierno colombiano, está muy lejos de significar el fin del narcotráfico que, como bien decía el ministro Molano, es si no la más, una de las grandes amenazas criminales para la democracia y la justicia, no solo en Colombia, sino en el mundo entero.

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