
Marcha en la Plaza Mayor, Madrid, España. Flickr. Some rights reserved.
Se suele pensar que el aporte que pueden hacer las empresas a la construcción de paz está centrado en su capacidad económica. En consonancia, los esfuerzos por buscar su vinculación a iniciativas de paz tienden a concentrarse en lograr aportes económicos para cubrir los costos del postconflicto, desarrollar alternativas de generación de ingreso para excombatientes y víctimas o incluso financiar iniciativas desarrolladas por terceros. No obstante, el universo de posibilidades que tienen las empresas para aportar a una paz duradera va mucho más allá de los aportes en dinero. Más aún, en muchos casos la contribución más significativa que puede hacer una empresa a la sostenibilidad de la paz no es monetaria.
Si duda las empresas tendrán un papel protagónico en la economía del postconflicto y la paz. A continuación me gustaría llamar la atención sobre dicho papel tanto en la economía política de la paz y la transformación de realidades locales íntimamente ligadas al conflicto, como en la reconstrucción de lazos comunitarios y capital social. Es en este sentido que desde la Fundación Ideas para la Paz - FIP venimos trabajando en la definición de una agenda empresarial que gravita sobre los siguientes seis ejes: