En un discurso tenso y agrio a la nación, sobre las 6 am hora de Moscú del jueves 24 de febrero, el presidente ruso, Vladimir Putin, dio luz verde al ataque por tierra, mar y aire contra Ucrania. Esta es la mayor agresión de un estado a otro en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
De manera escalonada, los mandatarios y cancilleres de varios países latinoamericanos hicieron público su rechazo frente a la decisión de Putin, y no han dudado en denunciar la violación del derecho internacional. Pero, a diferencia de lo que ocurrió en el bloque aliado occidental, esta respuesta no fue unánime en América Latina. La división de opiniones refleja la creciente influencia de Rusia en la región y la pérdida de posiciones de EE.UU y Europa en algunos países del hemisferio.