El pasado 12 de junio, Rayshard Brooks fue asesinado por un policía blanco en un parqueadero de Wendy's, la cadena americana de restaurantes. George Floyd fue asesinado el 25 de mayo cuando la rodilla del policía blanco que lo arrestaba lo asfixió contra el asfalto. Breonna Taylor fue asesinada el 13 de marzo mientras dormía y unos policías blancos irrumpieron en su apartamento. El 23 de febrero, Ahmaud Arbery fue asesinado por un hombre blanco mientras salía a trotar por su vecindario. Stephon Clark fue asesinado en el jardín de su abuela en el 2018 por un policía blanco que le disparó más de 20 tiros al pensar que tenía un arma; Stephon tenía su celular en mano. En el 2014, Eric Garner fue asesinado por un policía blanco que lo tenía ahorcado y no lo soltó, a pesar que Garner suplicó que lo dejara respirar. En el 2014 también fue asesinado Michael Brown, un muchacho de 18 años que recibió varios tiros por parte de un policía blanco en la mitad de una calle en Ferguson, Missouri, por no ir caminando por el andén. Y la lista continúa.
El asesinato de George Floyd no fue un incidente aislado, fue uno más dentro de una escalofriante estadística: 30 de cada millón de personas negras ha sido víctima de un asesinato policial, comparado con 12 de cada millón de personas blancas. No es sorprendente, entonces, la indignación social que generó el video de 8 minutos y 46 segundos donde un policía blanco sostuvo su rodilla contra el cuello de Floyd, causándole la muerte. Fue la gota que colmó un vaso demasiado lleno. Pero es importante entender que las protestas, que se han presentado en todo el país norteamericano, no son únicamente en contra de la brutalidad policial, sino también y especialmente en contra de un racismo institucionalizado y sistémico que permite que casos como los de Floyd, Brooks, Taylor, Arbery, Clark, Garner, Brown y muchísimos más, ocurran y queden, en su mayoría, impunes.
¿Por qué existe un racismo sistémico e institucionalizado en los Estados Unidos?
Los Estados Unidos es un país que tuvo dentro de su núcleo original la esclavitud. A pesar de que fue formalmente abolida en 1865 con la adopción de la 13ª Enmienda a la Constitución, que liberó alrededor de 3 millones de esclavos en ese momento, la esclavitud tomó otras formas, mucho más difusas pero persistentes.