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Sin cunas pero con silbatos: los desafíos de las mujeres en el primer mes de la Constituyente chilena

Para las mujeres, ser electas es apenas uno de muchos desafíos en la política

Beatriz Michell
9 agosto 2021, 7.42pm
Cientos de personas se reunieron en torno al ex congreso de Santiago, para mostrar su apoyo a los diferentes constituyentes, en el primer día de la convención constitucional en Chile para redactar la nueva Constitución
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Matias Basualdo / ZUMA Press, Inc. / Alamy Stock Photo

“Un día te miras al espejo y ves las cicatrices como heridas, pasa el tiempo y ya no las ves", escribió en Facebook Alejandra Pérez, quien pasó por doble mastectomía tras un cáncer. "Y un día como hoy vuelves a fijar tu mirada en ellas", continuó. En esos días, Pérez era conocida como la candidata "sin tetas", como ella dice. Faltaban siete semanas para la elección de la Convención Constitucional chilena, para la cual fue electa con la bandera de la salud y con la imagen de su pecho rayado con consignas de la revuelta, como"hasta que la dignidad se haga costumbre”, fieles reflejos de su realidad. Entonces, decía, veía sus cicatrices como si fueran "palabras escritas". "Me detengo ahí y veo el proceso duro y desgastador de reconocerme y volver a amarme con locura", concluía su mensaje en las redes.

Alejandra Pérez y otros 154 constituyentes tomaron posesión el 4 de julio con la misión de responder a una de las demandas del estallido de 2019: una nueva constitución que siente las bases para resolver lo que millones de carteles han venido exigiendo: jubilaciones dignas, salud, educación, el reconocimiento del agua como un derecho humano, igualdad, fin al patriarcado… dignidad. La respuesta a esas exigencias se redactará en los próximos 10 meses tan pronto la Convención oficialice su reglamento, el que debiera ser concluido antes de que inicie septiembre.

Alejandra -integrante de la Lista del Pueblo- es representante del sector que nunca abandonó la rebautizada Plaza de la Dignidad. Un martes reciente, mientras se discutía la propuesta de regulación de algunas comisiones, Alejandra se paró de su asiento y caminó a paso firme hacia la reja que separa el Ex Congreso de la calle, para atender a decenas de profesores provenientes de Til-Til (localidad a una hora de Santiago) que se apostaban en las afueras de la Convención para reclamar la falta de pago de su seguridad social por parte del municipio. Tras recibir un documento con las demandas del grupo, Pérez comentó con la prensa: “Yo vengo de la calle, soy una manifestante y nunca me voy a sacar ese sombrero porque soy eso”. Más tarde, en entrevista con #NuestrasCartas, agregó: “Nosotros llegamos acá por los presos, por los mutilados, por los torturados, por todos los compañeros que sufrieron violación a los derechos humanos desde el estallido a la fecha. Porque el estallido no existió sólo de octubre a diciembre de 2019, como nos quieren hacer creer. El pueblo sigue movilizado y siguen cayendo compañeros detenidos”.

Una vez electas, las mujeres siguen expuestas a manifestaciones de la violencia de género y aún deben enfrentar las estructuras de los espacios de poder que no están pensadas para ellas

Participación ciudadana

Para Alejandra Pérez, el principal desafío de la Convención es tener más legitimidad que la Constitución de 1980 (impuesta durante la dictadura de Pinochet). Y, para eso, es necesario que todos participen del debate, incluso quienes no confían en el proceso. La Comisión de Reglamento de la Convención, como todas las demás, convocó la participación popular a través de audiencias públicas y, en cinco días, más de 130 organizaciones y personas se inscribieron para incidir en el debate reglamentario.

La Red de Centros de Estudios por una Nueva Constitución es una de las organizaciones que ha propuesta un reglamento participativo, que propone además de audiencias públicas y una plataforma digital para ingresar iniciativas ciudadanas, la creación de una secretaría de participación ciudadana, foros nacionales, reconocimiento de los cabildos autoconvocados que se realizaron al calor del estallido social y semanas de trabajo de los constituyentes en los territorios. "Las personas están disponibles para participar, tienen una esperanza y un anhelo de que este espacio de Convención es un espacio institucional legitimado desde otras instituciones que están en una crisis profunda institucional", dijo Camila Carrasco, de la Fundación Alameda.

Algunos constituyentes electos por movimientos sociales, como Alejandra Pérez o Rodrigo Rojas Vade, de la Asamblea de los Pueblos (Lista del Pueblo); Elisa Giustinianovich o Alondra Carrillo, de los Movimientos Sociales Constituyentes (Lista de Movimientos Sociales); o Jennifer Mella, proveniente de la Asamblea Territorial de Limarí y electa como independiente por el Frente Amplio (alianza de partidos políticos de centro izquierda), cuentan ya con esa base social para actuar en conexión con la ciudadanía. Así, por ejemplo, el equipo de Jennifer está organizando encuentros territoriales más allá de su asamblea en la Región de Coquimbo. "Esos resultados los vamos a trabajar con las personas, sistematizar y transmitir resultados a Jennifer para que los lleve a la Convención”, explica Felipe Cárcamo, coordinador del equipo de la constituyente.

Desde la misma instalación de una Convención llena de nuevas ideas y proveniencias; pasando por la elección de Elisa Loncon, académica mapuche, para presidir la Convención y la declaración pidiendo la liberación de presos políticos aprobada en los primeros días de funcionamiento; y hasta todo el debate sobre participación ciudadana, son vistos, por muchos, como innovaciones políticas que se encaminan a una solución de la crisis de representatividad en la política.

"El poyewn es el amor y es la base para poder entendernos, comprendernos, escucharnos. Con el amor es posible vencer odio, es posible generar esperanza, es posible armar futuro", dijo Elisa Loncon en una de las sesiones, explicando el significado de la palabra mapuche. Más que los aplausos que reventaron en la sala, llamó la atención el silencio de algunos pocos constituyentes de derecha que se quedaron inmóviles.

“Tenemos un sector incómodo sentado ahí, que es el sector que no estuvo de acuerdo con escribir la nueva Constitución: el sector del rechazo”, analizó Loncon en una entrevista televisiva. “Dentro de su incomodidad, les parece muy mal las manifestaciones de diversidad que nosotros hacemos, como por ejemplo hablar en el idioma. Tal vez les moleste cómo llegamos, porque ellos siempre han estado en una situación de privilegio y, desde el privilegio, nunca se sintieron en una posición como la que hoy día están, en una posición minoritaria”, explicó.

Marcela Cubillos, del partido UDI, es una de las que ve en las intervenciones de Loncon una exclusión a la minoría de representantes de la derecha. “Que todo Chile se entere que en esta Convención ni siquiera su presidenta está pensando en hacer una constitución para todos los chilenos, sino sólo para aquellos que piensan como ella o que tienen, sí, el privilegio de caber dentro de sus categorías morales”.

Elisa Loncon ha sido un personaje central en la Convención. Celebrada por sectores más progresistas, también ha sido víctima de violencia racial y de género. Por amenazas que ha recibido en redes sociales, a Elisa Loncon se le ha otorgado protección policial. En respuesta a ese y otros hostigamientos en contra de constituyentes por su género, raza o posición política, representantes de la Articulación Territorial Feminista Elena Caffarena, la que reúne a más de 50 organizaciones de mujeres, entregaron a las constituyentes silbatos confeccionados por mujeres de la popular Villa Francia y un protocolo para prevenir la violencia política de género.

La agenda de género se ha instalado en Chile como un piso mínimo desde el estallido social, pero aún hay vallas que saltar en la institucionalidad que ha resguardado las formas tradicionales por décadas

¿Y ahora, quién cuidará nuestros hijos?

Además de la entrega simbólica de los silbatos, la Articulación Territorial Feminista Elena Caffarena también ha propuesto a la Convención un reglamento feminista que garantice la participación igualitaria de las mujeres en los trabajos de la convención. La propuesta fue entregada antes del inicio de la convención a 35 constituyentes que atendieron al llamado de la articulación. “Fue emocionante. Las mujeres lloraron, agradecieron", contó Teresa Valdés, del Observatorio de Género y Equidad. Esa propuesta de reglamento fue la misma que un grupo de mujeres constituyentes entregó a la recién electa Elisa Loncon en medio de la emotividad y alegría que se apoderó del Ex Congreso Nacional el día en que se instaló la Convención. "Estamos aquí para apoyarlas, para acompañarlas para lo que necesiten y para avanzar con la agenda feminista porque eso requiere transversalidad, interseccionalidad y hacer presente todo el tiempo que este es un tema de todas”, agregó Teresa Valdés.

Para las mujeres, ser electas es apenas uno de muchos desafíos en la política. Un estudio de la Unión Interparlamentaria, con diputadas de 39 países, identificó que el 81.8% de las entrevistadas ya había sufrido violencia psicológica en el ejercicio de su trabajo, mientras que el 44.4% de ellas informó haber sufrido amenazas. La violencia de género a veces empieza dentro de su propia casa, cuando la familia no apoya su deseo de ingresar en la política, pasa por los partidos políticos que las excluyen, y también por las campañas, cuando suelen ser duramente atacadas o silenciadas. Una vez electas, siguen expuestas a manifestaciones de la violencia de género y aún deben enfrentar las estructuras de los espacios de poder que no están pensadas para ellas.

Damaris Abarca, reconocida como una de las mejores ajedrecistas de América Latina, hoy electa constituyente, subió a su twitter la foto de la sala cuna que el gobierno había preparado para los hijos e hijas de las constituyentes: un pequeño espacio, con una ventana sin protección a ras de suelo y enchufes a la vista generó el rechazo unánime. La foto se hizo viral. "¡Chuta! Nos dimos cuenta de que nadie lo hizo antes en la política, porque precisamente no habíamos mujeres en los espacios de toma de decisiones”, dijo Abarca.

Desde ese día, mientras todavía debaten aspectos de su instalación, las constituyentes que tienen hijos, hijas, o adultos mayores a su cuidado corren -como muchas madres trabajadoras- entre sesiones, e incluso han tenido que ausentarse en algunos momentos. Los horarios de trabajo de la Convención y los lugares habilitados para el cuidado de niños/as son algunos de los aspectos que se espera sean debatidos para garantizar la participación política efectiva de las mujeres que integran la primera asamblea paritaria del mundo.

“¿Por qué no hay una guardería, una sala cuna? Cuando somos la mitad mujeres y sabemos que es un derecho laboral para las trabajadoras”, dijo Abarca. "Esas perspectivas tan de sentido común no se habían puesto sobre la mesa porque no habíamos mujeres. Ahora es muy importante que pensemos cómo hacer que todas las trabajadoras tengamos derecho a una sala cuna o jardín como corresponde, cercano a nuestros trabajos, y que las labores de cuidado no los tengamos solo las mujeres, si no la sociedad en general”, concluyó.

La historia de otras asambleas constituyentes de América Latina se hace presente en Chile. Hace unos meses, en entrevista con el sitio Im.pulsa, la constituyente boliviana María del Rosario Ricaldi levantó la alarma para que las mujeres chilenas le den un giro a la historia: “El trabajo del cuidado ha sido una tragedia (en la Asamblea Constituyente de Bolivia). Imagínate, te han elegido constituyente, sos del Valle, sos del Oriente, y tienes que cargar tu guagua (bebé) hasta Sucre (donde sesionaba la asamblea); muchas mujeres se han ido a ver en qué escuela ponen a sus hijos. Todo ese trabajo que implicaba dejar cocinado para salir corriendo, todo ese trabajo lo han cargado las constituyentes, porque su realidad no ha cambiado por el hecho de ser constituyente y toda la carga de la triple jornada recae sobre ellas”, relató Ricaldi. Para ella, la sociedad que piensa en cómo cuidar a esos chicos gana, en cambio, un trabajo de mejor calidad de las mujeres constituyentes.

Lo mismo pasa con la participación ciudadana. Valentina Leyton Mellado, que ha participado de las protestas de la revuelta social desde su territorio , se ve atrapada con jornadas laborales, de trabajo doméstico y cuidados, que dificultan su deseada participación en el debate constituyente. “Es complicado porque tengo que andar con mis dos hijos, que son pequeñitos, y ellos me impiden concentrarme en lo que quiero o a veces estoy dando mi postura y los niños me interrumpen", cuenta. "Vivimos en una sociedad que limita mucho a las mujeres en general y a las que somos mamás más aún. Pero de que me gustaría participar en el debate constitucional, me gustaría”.

La agenda de género se ha instalado en Chile como un piso mínimo desde el estallido social, pero aún hay vallas que saltar en la institucionalidad que ha resguardado las formas tradicionales por décadas. La asamblea paritaria es un hecho político que ha permitido transversalizar ciertos temas, elegir una presidenta mujer de la Convención, una mesa directiva y coordinaciones de comisiones paritarias, y fijar ideas sobre la igualdad, los cuidados y la participación de la ciudadanía en el proceso.

A fines de agosto las ocho comisiones que se crearon provisoriamente -1) Reglamento, 2) Ética, 3) Presupuesto y Administración Interior, 4) Participación Popular y Equidad Territorial, 5) Descentralización, equidad y justicia territorial; 6) Participación y Consulta Indígena; 7) Derechos Humanos, verdad histórica y bases para la justicia, reparación y garantías de no repetición; y 8) Comunicaciones y Informaciones- presentarán sus propuestas para iniciar la segunda etapa de la Convención: la discusión sobre los contenidos de la nueva constitución, con las comisiones y reglas definitivas. Así, todavía falta un trecho para descubrir cómo se materializará realmente la participación política de la mujer al interior de la Convención y en sus alrededores.

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Este reportaje hace parte de la serie Cartas Chilenas fruto de la alianza editorial entre #NuestrasCartas y democraciaAbierta

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