La primera vez que detuvieron a Elena Eva Reynaga fue en 1976, durante el golpe militar en Argentina. La detuvieron durante casi 100 días. Recuerda que su celda era “de 2 metros cuadrados con un inodoro, mejor dicho, una fosa, con cucarachas y ratas”.
Al enfrentarse a lo que describe como un constante acoso policial y una brutalidad diaria, Reynaga dejó de trabajar hasta los primeros años de los 80, “cuando la democracia volvió a nuestro país”, dice. “Pero, la democracia nunca volvió para nosotras”.
La criminalización del trabajo sexual en Argentina significó que, al ser detenidas, las trabajadoras sexuales tuvieron que enfrentarse a “21 días de cárcel, o a una ‘multa’ semanal de $700 para que no te detuvieran” dice.