En lo que se refiere al medio ambiente, el presidente brasileño Jair Bolsonaro cree que está llevando a cabo un ajuste de cuentas.
“Brasil no le debe nada al mundo en cuanto a la conservación del medio ambiente”, declaró durante su visita a Chile, inmediatamente después de que Brasil hubiese decidido rechazar la invitación para ser sede de la COP25, la más importante cumbre de Naciones Unidas sobre el cambio climático. “A nosotros lo que nos preocupa es el desarrollo”, añadió.
Pero más allá de los círculos gubernamentales, tanto ambientalistas como funcionarios del Ministerio del Medio Ambiente y otros observadores opinan que el presidente está renunciando a la única área en la que Brasil ejercía liderazgo a nivel mundial.