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La vieja izquierda no comprende la situación en Ecuador

Publicamos la carta que Yaku Pérez dirigió al líder de la organización Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, explicando lo que ocurre en Ecuador y reclamando una reflexión de fondo sobre el modelo que la izquierda debe proponer

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13 mayo 2021, 9.50am
Una mujer indígena vota en la provincia de Pichincha, en Ecuador, durante la segunda vuelta de las presidenciales el 11 de Abril 2021
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Juan Diego Montenegro/Alamy

Carta abierta a Jean-Luc Mélenchon

Ecuador, Abril 30 del Año Andino 5.529/colonial 2021

"Estimado Señor Mélenchon,

En calidad de excandidato a la presidencia del Ecuador en las elecciones 2021 por el Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik, expreso un saludo fraterno a usted y al pueblo francés en estos momentos difíciles que vivimos por la crisis climática y sanitaria.

Le escribimos esta carta abierta en referencia a su tuit del pasado 13 de abril en el cual señala lo siguiente: “Cálido encuentro con nuestro candidato presidencial en Ecuador, @ecuarauz. Pierde por 4 puntos de diferencia. El candidato verde le negó el apoyo. Resultado: 1,7 millones de votos nulos. La derecha gana ".

Consideramos importante aclarar la propuesta de nuestros movimientos indígenas, ecologistas y sociales, la cual va más allá de la confrontación entre izquierda y derecha, ambas categorías venidas de Europa que, en nuestra experiencia, han sido extractivistas, coloniales y corruptas.

Las izquierdas, por diversas que seamos, debemos intercambiar ideas y identificar las luchas que nos unan. Es fundamental que usted, los compañeros de Francia Insumisa y el resto de la izquierda francesa y europea, conozcan nuestra posición en la segunda vuelta electoral del 11 de abril 2021. Fueron muchos los elementos que nos impiden apoyar un gobierno bajo el liderazgo del expresidente Rafael Correa, así como sus principios políticos hicieron imposible su respaldo a Emmanuel Macron. Su voto en blanco y la abstención de casi la mitad de sus votantes (según indican encuestas del momento) fueron una muestra importante de crítica al sistema y a las opciones políticas para gobernar; luego su acertada decisión de no respaldar la candidatura de Macron, cuando Francia Insumisa no logró pasar a la segunda vuelta, al alcanzar un porcentaje similar al nuestro en la primera vuelta del 7 de febrero, sin el agravante del fraude del que fuimos objeto, al cual me referiré más adelante.

En estas elecciones teníamos dos opciones aparentemente opuestas, pero en realidad similares. Por un lado, la innegable derecha neoliberal representada por el candidato banquero Sr. Guillermo Lasso quién viene cogobernando con gobiernos de turno hace 20 años – desde cuando fue súper-ministro del gobierno de Jamil Mahuad (destituido por corrupción el año 2000) hasta el gobierno de Lenin Moreno (vice-presidente de Correa y su candidato en 2017).

Por otro lado, el progresismo de la izquierda populista del expresidente Correa representada por Andrés Arauz, progresismo que tuvo la oportunidad única de transformar las estructuras socio-económicas y éticas del Ecuador, pero lejos de llevarnos al sueño nos llevó a la pesadilla marcada por privatizaciones, represión, censura, y la expansión del extractivismo minero y petrolero.

Lejos de defender el sector público, el gobierno de Correa organizó una hola de privatizaciones: 1) se entregó la telefonía celular en concesión por 18 años a las multinacionales Telefónica de España y América Móvil (de Carlos Slim, el tercer hombre más rico del mundo); 2) se entregaron concesiones petroleras en los sitios más biodiversos de la Amazonia a multinacionales como AGIP de Holanda, Repsol de España, PetroChina (con pre-ventas y otros casos de corrupción); 3) cientos de miles de hectáreas biodiversas de la Amazonia y de los Andes fueron concesionadas a mineras despojando agua y territorios de pueblos indígenas sin consulta previa (multinacionales chinas y canadienses como ECSA, Jungfield-SouthAmerica, Lundingold, Iamgold, INV Metales); 4) la privatización de los más importantes puertos marítimos del país (Manta, Bolívar, Posorja, La Providencia).

La destrucción ecológica provocada por el gobierno de Correa es irreparable: luego de haber hecho una campaña para dejar el petróleo bajo tierra en el caso Yasuní, terminó destruyéndole al expandir la frontera petrolera dentro de la reserva y abriendo la puerta al genocidio de los pueblos Tagaeri y Taromenane, ambos en aislamiento voluntario. Correa también construyó la hidroeléctrica Coca- Codo Sinclair, un proyecto inviable llevado sin consulta y con sobreprecios que, como previsto, provocó la erosión acelerada del Rio Quijos y la destrucción de la Cascada San Rafael y de oleoductos de crudo petrolero, provocando una contaminación que afectó a más de 120 mil personas amazónicas.

Infelizmente eso no es todo. El gobierno de Correa criminalizó a 850 defensores del agua y de la naturaleza, la gran mayoría de ellos campesinos y pueblos indígenas, ecologistas; fracturó al movimiento sindical del Ecuador (Frente Unitario de los Trabajadores FUT) y criminalizó a estudiantes y maestros, clausurando la Unión Nacional de Educadores UNE (el sindicato más antiguo del Ecuador) y encarcelando a su presidente Mery Zamora.

Además, Correa limitó el ingreso de estudiantes a las universidades, rompiendo la política histórica del libre ingreso a todos en la universidad, y quebró a la Seguridad Social apropiándose los recursos económicos destinados a los pensionistas y jubilados. La prensa también fue atacada con una ley “mordaza” de comunicación que permitió al ejecutivo controlar los contenidos de noticias, censurar los medios y perseguir a periodistas.

Todo eso fue posible por que Correa se tomó el judiciario, amenazando con destituir a todo juez que diera paso a acciones de protección contra el Estado que vulneraban derechos humanos y de la naturaleza.

Hoy, los ecuatorianos no votaron por el delfín de Correa, como le gustaría a usted, porque han vivido en la piel el autoritarismo correísta, que usó a jueces y fiscales para perseguir quienes opinaban distinto y dejar en la impunidad a los actos de corrupción de su gobierno.

A eso se suma la actitud misógina y homofóbica de Correa, su fundamentalismo religioso, y su posición en contra de la agenda de género, de los derechos sexuales y reproductivos, lo que impidió reformas legislativas para despenalizar el aborto en casos de violación- en un país en el cual un tercio de los embarazos son fruto de violencia sexual y 7 niñas menores de 13 años dan a luz cada día.

Por último, pese a que el gobierno de Correa tuvo los mayores ingresos en la historia del Ecuador, lejos de generar bienestar, dejó el país más desamparado, desde el aumento de la desnutrición infantil que afecta a uno de cada tres niños, hasta el aumento de la deuda pública, equivalente al 50% del PIB nacional. El gobierno de Correa se definió por la corrupción (actos por los cuales hoy está prófugo de la justicia); incluso los fondos para las víctimas del terremoto en 2016 fueron robados en cerca el 90%. Esta supuesta izquierda progresista tuvo la oportunidad de sacar adelante nuestro pueblo, pero durante casi 15 años lo que hizo fue desmantelar, privatizar, corromper los recursos del pueblo ecuatoriano.

En fin, lo que nos llama profundamente la atención es que un representante de la izquierda francesa como usted, juzgue nuestras acciones en vez de reunirse con los múltiples actores sociales que venimos resistiendo a estas políticas de despojo del capital modernizante, un juzgar que nosotros no nos autorizaríamos hacia usted. Le invitamos a un diálogo epistémico en donde, sin prejuicios y en igualdad epistémica, debatamos el porvenir de nuestros pueblos y el futuro del planeta para combatir juntos el calientemente global, el patriarcado, el extractivismo, y la colonialidad corrupta del poder.

Nosotros no rehuimos al debate, siempre estamos dispuestos a escuchar, pero de igual a igual. Queremos proyectar una luz de esperanza desde cosmovisiones comunitarias, ecológicas, feministas y anti-extractivas por un mundo donde entren muchos mundos diversos para abrazar la solidaridad planetaria de los pueblos. Es tiempo de democratizar, descolonizar, y despatriarcalizar la izquierda, más allá del Ecuador.

En resistencia,

Yaku Pérez Guartambe"

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