Print Friendly and PDF
only search openDemocracy.net

El Salvador: los evangélicos se suman a la batalla contra los derechos reproductivos de las mujeres

El panorama religioso cambiante en un país históricamente católico como El Salvador ha sido una mala noticia para las mujeres, que viven bajo una de las leyes antiaborto más duras del mundo. English

Una mega iglesia protestante en El Salvador, 2018. Foto: Flickr / BBC World Service. CC-BY-2.0. Algunos derechos reservados.En El Salvador, el simple hecho de ser sospechosa de haber tenido un aborto puede enviar a una mujer a la cárcel. En febrero de 2008, después de haber dado a luz un bebé muerto, Teodora del Carmen Vásquez fue condenada a 30 años de prisión por homicidio agravado.

"Fue la peor experiencia que pueda haber vivido", dijo telefónicamente a 55.50 Teodora Vásquez desde su casa, ubicada a unos 30 minutos de San Salvador. "Esos fueron momentos duros para mí, sobre todo porque me separaron de mi hijo y de las personas que más me quieren: mis padres y mis hermanos".

Tras más de una década entre rejas, Vásquez fue liberada de su encarcelamiento en febrero de 2018, cuando su sentencia fue finalmente conmutada por la corte suprema.

Más de 100 mujeres han sido condenadas por crímenes relacionados con el aborto en El Salvador desde que el aborto fue declarado ilegal en todas las circunstancias, en 1997.

Sin embargo, no ha sido absuelta del crimen que se le atribuyó, y el gobierno no se ha disculpado por su larga detención. Tampoco puede recuperar el tiempo que perdió con su hijo, que ahora tiene 14 años.

Más de 100 mujeres han sido condenadas por crímenes relacionados con el aborto en El Salvador desde que el aborto fue declarado ilegal en todas las circunstancias, en 1997.

Grupos religiosos, que presionaron a favor de la prohibición hace más de 20 años, continúan protestando hoy por el relajamiento de las prohibiciones que se han debatido en la asamblea legislativa del país, la última de las cuales, en Abril del 2018, no obtuvo tampoco la aprobación de la cámara.

El Salvador es históricamente un país católico, pero en las últimas décadas, las comunidades protestantes, incluidas las comunidades cristianas pentecostales y evangélicas, se han desarrollado aquí y en otros países vecinos como Honduras, Guatemala y Nicaragua. Entre el 36 y el 41% de la población en estos países se identifica ahora como protestante, de acuerdo con el Centro de Investigación Pew .

Este panorama religioso cambiante no ha sido una buena noticia para mujeres como Vásquez. Los cristianos evangélicos y pentecostales en El Salvador a menudo apoyan las políticas derechistas y promueven ideas conservadoras sobre la sexualidad, los derechos LGBT y la salud reproductiva. 

"Este panorama religioso cambiante no ha sido una buena noticia para mujeres como Vásquez".

Los evangélicos han estado entre los oponentes más acérrimos de las ONG que defienden los derechos reproductivos y que han luchado para cambiar la prohibición del aborto en los últimos 20 años. Según un estudio del Pew Research Center, en toda América Latina los protestantes resultan incluso más rígidos en su oposición al aborto que los católicos,.

"Estamos hablando de un grupo muy conservador de personas, para quienes el aborto es considerado un mal en más del 90% de las ocasiones, y la homosexualidad siempre es malo. Es un colectivo muy conservador cuando se refiere a esta clase de valores reproductivos y sociales", dijo Timothy Wadkins, profesor de estudios religiosos y teología en la Universidad de Canisius en los Estados Unidos.

Protesta solidaria con la joven salvdoreña enferma Beatriz, en 2013. el la Ciudad de México. Foto: Flickr / Amnistía nternacional México. CC-BY-2.0. Algunos derechos reservados.

Según el profesor Wadkins, las iglesias evangélicas han tenido presencia en El Salvador desde, al menos, el siglo XIX, pero no se expandieron significativamente hasta fines de la década de los setenta.

En ese momento, El Salvador, Guatemala y Nicaragua enfrentaban una intensa lucha interna contra las insurgencias de la guerrilla revolucionaria. De estos tres países centroamericanos, El Salvador fue el último en entrar una guerra civil en toda regla, en 1980.

El conflicto armado, que duró 12 años, fracturó el control histórico sobre  tierra y recursos por un pequeño grupo de élites, muchas de los cuales eran aliadas de la iglesia católica. En medio de estos cambios en la distribución del poder, las enseñanzas de los cristianos evangélicos, que se centran en el individuo y que no estaban asociadas con el orden social tradicional, se volvieron más atractivas para algunos ciudadanos.

"La mayoría de ellos comenzó a pensar que la iglesia católica resultaba ya irrelevante porque representaba algo viejo y caduco y estos evangélicos son nuevos ...  'individuos sin dueño', que piensan por sí mismos y toman decisiones por sí mismos", dijo el profesor Wadkins.

Durante este período, continuó el profesor, "lo que tenemos es un declive masivo en la lealtad católica y ahí es donde entraron los evangélicos e hicieron una labor magistral al trabajar con estos católicos sin iglesia.”

En ese momento, una pequeña parte de la iglesia católica se estaba moviendo hacia la teología de la liberación, un movimiento que enfatizaba la responsabilidad de la iglesia en la lucha por la justicia social. Pero al mismo tiempo, y en el contexto de la Guerra Fría, los políticos estadounidenses favorecieron el auge del cristianismo evangélico.

Michael Cangemi, profesor en la Universidad de Binghamton, en Nueva York, dice que el evangelismo resultaba "atractivo políticamente tanto para los dictadores en América Central, como para los gobernantes en los EE. UU.", al representar la "antítesis” políticamente conservadora de la teología de la liberación, además de ser “ardientemente anticomunista".

Hoy, los evangélicos en El Salvador continúan oponiéndose a cualquier cambio en la prohibición del aborto en el país.

Estados Unidos controló América Central en la década de 1980 como si fuera su patio trasero, pero el profesor Wadkins dice que las "campañas de conversión" evangélicas fueron dirigidas principalmente por iglesias que ya estaban presentes en el país, en lugar de por misioneros extranjeros.

Hoy, los evangélicos de El Salvador continúan oponiéndose a cualquier cambio a las leyes extremamente antiaborto del país.

En las elecciones parlamentarias de marzo de 2018, el partido derechista ARENA ganó la mayoría de los escaños. Poco después, las activistas a favor de la libre elección de las mujeres comenzaron a impulsar la legalización del aborto en ciertos casos, con el objetivo de lograr avances antes de que los parlamentarios recién elegidos asumieran el gobierno.

Pero la reacción contra las activistas fue feroz. En abril, un consorcio de organizaciones religiosas, tanto católicas como evangélicas, organizaron una multitudinaria " Marcha por la Vida " a través de la capital, San Salvador, para protestar por la propuesta de relajamiento de las leyes de aborto en el país.

El organizador oficial de la marcha fue el Movimiento de Transformación Nacional, una coalición religiosa dirigida por el pastor evangélico Numa Rodezno. Según el medio salvadoreño La Prensa Gráfica, Rodezno dijo, sobre el proyecto de ley, que "Lo que están intentando hacer es un crimen. Es un asesinato." 

El 26 de abril, el congreso de El Salvador cerró la legislatura 2015-2018 sin aprobar las enmiendas legales propuestas, que habrían relajado la prohibición del aborto en el país en casos de violación, de feto no viable o de riesgos para la salud o la vida de la madre.

"Algunas gentes son increíblemente conservadoras y religiosas, y no piensan en los niños que están creciendo mientras sus madres permanecen en prisión", me dijo Vásquez. "[Espero que ahora] abran sus mentes".


We encourage anyone to comment, please consult the
oD commenting guidelines if you have any questions.