Los derechos sexuales y reproductivos incluidos en el borrador constitucional que Chile aprobará o rechazará en el plebiscito del 4 de septiembre son superiores a la suma de sus partes.
Son un primer paso en un largo y ambicioso camino hacia una sociedad más justa y un futuro sostenible.
Las constituciones de la mayor parte de los países de América Latina fueron en general redactadas por las oligarquías nacionales, o derechamente impuestas por dictaduras, como ocurrió en Chile con la Constitución del dictador Augusto Pinochet de 1980. Solo en las últimas décadas, un puñado de ellas fueron resultado de procesos democráticos.