Son miles las criaturas canadienses abusadas hasta la muerte. Es un precipicio sin fondo. Siguen cayendo y es tan grande el horror criminal que resulta cada vez más difícil justificarlo con argumentos susurrados por la mala conciencia individual y colectiva. A lo mejor hay que entender que la sombra que representa al mal puede emerger como flores venenosas. No bastarán los ocultamientos, ni el desprecio a las víctimas, ni los parches que atienden las consecuencias pero no las causas de los abusos.
Camilo Barrionuevo, psicólogo chileno, es el autor del libro, “Una iglesia devorada por su propia sombra”.
José Zepeda: La pregunta insoslayable, ¿Cómo es posible? encuentra respuestas plausibles sobre las razones del comportamiento criminal. Lo primero de su libro, “Una iglesia devorada por su propia sombra” es que los abusos sexuales son, un monstruo de varias cabezas. Sorprendente si se tiene en cuenta que parte importante de las autoridades de la iglesia católica piensan todavía que se trata de casos de ovejas descarriadas.