Las imágenes de agentes de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos fustigando y persiguiendo a caballo a haitianos horrorizaron a todo el mundo – con razón –, pero no deberían sorprender. Considerando que durante la crisis de refugiados haitianos de 1991 a 1993 el gobierno de George H.W. Bush envió a 12.000 migrantes a la prisión de Guantánamo, el país ya dejó clara su estrategia para lidiar con las víctimas de las múltiples crisis que azotan el país caribeño permanentemente y de las que EE.UU. no está exento de responsabilidad..
Los 15.000 haitianos que han acudido en tropel a la frontera entre México y Estados Unidos y las deportaciones en masa por parte del gobierno Biden no son un episodio nuevo o inesperado, sino el resultado de más de un siglo de crisis generadas por ineptitud, improvisación y fracasos de intervenciones internacionales, del pasado y del presente.
La actual crisis en Haití es compleja y ciertamente se da en gran parte debido a la inestabilidad, la incompetencia y falta de gobernanza en el país. Pero ignorar las múltiples formas en que Estados Unidos ha contribuido para la desestabilización de Haití implicaría no ser justos con la historia. No hace falta ir muy lejos, aunque es verdad que ocurren desde mucho antes.