democraciaAbierta: Opinion

La aterradora reacción de EE.UU. contra refugiados haitianos es coherente con su historia de intervención

Insistir en la misma estrategia colonizadora de explotación y de interferencia seguirá produciendo los mismos efectos colaterales desastrosos

democracia Abierta Manuella Libardi
1 octubre 2021, 2.59pm
Migrantes haitianos en un refugio en la frontera de EE.UU.
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Edgard Garrido/REUTERS/Alamy Stock Photo

Las imágenes de agentes de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos fustigando y persiguiendo a caballo a haitianos horrorizaron a todo el mundo – con razón –, pero no deberían sorprender. Considerando que durante la crisis de refugiados haitianos de 1991 a 1993 el gobierno de George H.W. Bush envió a 12.000 migrantes a la prisión de Guantánamo, el país ya dejó clara su estrategia para lidiar con las víctimas de las múltiples crisis que azotan el país caribeño permanentemente y de las que EE.UU. no está exento de responsabilidad..

Los 15.000 haitianos que han acudido en tropel a la frontera entre México y Estados Unidos y las deportaciones en masa por parte del gobierno Biden no son un episodio nuevo o inesperado, sino el resultado de más de un siglo de crisis generadas por ineptitud, improvisación y fracasos de intervenciones internacionales, del pasado y del presente.

La actual crisis en Haití es compleja y ciertamente se da en gran parte debido a la inestabilidad, la incompetencia y falta de gobernanza en el país. Pero ignorar las múltiples formas en que Estados Unidos ha contribuido para la desestabilización de Haití implicaría no ser justos con la historia. No hace falta ir muy lejos, aunque es verdad que ocurren desde mucho antes.

Las conexiones entre agencias de Estados Unidos y el asesinato del presidente Jovenel Moïse son indiscutibles. Uno de los ciudadanos estadounidenses detenidos en relación con el crimen es presuntamente un informante de la Administración para el Control de Drogas de los Estados Unidos (DEA, por su sigla en inglés), un rol que desempeñaba hacía 20 años. Y la DEA actúa de forma activa en Haití, donde ejerce un amplio poder político en la isla, como el “incidente de los narco-sobrinos” y la captura del golpista y narco Guy Philippe lo demuestran.

Solo unos días después del asesinato del presidente, el propio gobierno de Haití clamó por una intervención de tropas estadounidenses a fin de proteger la infraestructura del país frente al caos resultante, declaraciones que polarizaron al país y a la comunidad internacional a la vista del legado de desestabilización que han dejado históricamente las intervenciones norteamericanas en Haití.

La ocupación de 1915 – 1934 se dio bajo circunstancias parecidas

No hace ni 100 años que las tropas americanas se retiraron de Haití, que había sido la colonia más lucrativa del mundo, tras una ocupación que duró casi dos décadas. No sorprende que la ocupación (1915 – 1934) se dio bajo la justificativa de que la presencia de Estados Unidos era necesaria para estabilizar a Haití luego de años convulsos que resultaron en diversos asesinatos, golpes de Estado y exilios forzados de líderes, un periodo de inestabilidad que ya había sido alimentado por intereses económicos extranjeros a menudo contrapuestos entre sí.

La muerte, el 27 de julio de 1915, del impopular y autoritario Jean Vilbrun Guillaume Sam, quien contaba con el apoyo del gobierno de Estados Unidos, dio lugar a una serie de levantamientos populares anti-estadounidenses. La llegada de Rosalvo Bobo al poder y el sentimiento antiamericano en la isla abrió camino para una posible invasión de Alemania, lo que motivó al presidente estadounidense, Woodrow Wilson, actuara con rapidez para preservar su influencia política e intereses económicos norteamericanos en la isla. .

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En vez de estabilización, como prometido, la presencia y subsecuente retirada de las tropas norteamericanas dejó al país inmerso en una crisis institucional que define su historia en el siglo XX – y que sigue determinando su dificultades para gobernarse hasta el día de hoy. En 2015, en ocasión del centésimo aniversario de la llegada de los soldados a la isla, el escritor haitiano-americano Edwidge Danticat argumentó que la désocupation de Estados Unidos, de hecho, nunca se llevó a cabo.

Las ocupaciones de los años 90 y 2000 crearon más desestabilización

Más recientemente, Estados Unidos volvió a invadir Haití en 1994, después de capturar a los refugiados haitianos que huían del país luego del golpe militar de 1991 y enviarlos a Guantánamo, la base norteamericana en Cuba convertida en símbolo internacional de injusticia, abuso y violaciones de derechos humanos. Pese a eso, los soldados norteamericanos fueron recibidos con aplausos y vítores en septiembre de 1994, cuando el gobierno Clinton se vio obligado a “restaurar la democracia en Haití” frente a su inhabilidad de manejar el flujo de refugiados.

Después de restaurar a Jean-Bertrand Aristide en el poder, los Estados Unidos volvieron a interferir cuando el presidente fue depuesto por segunda vez en 2004, un golpe de Estado del que Aristide acusa al gobierno de George W. Bush de orquestar.

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Campamento de refugiados haitianos en Guantánamo | Dominio Público

El historiador Robert Fatton argumenta que ambas intervenciones son responsables de muchas de las crisis que asolan a Haití desde los años 90. Eso se da, entre otros motivos, porque el retorno de Aristide al poder, negociado por Estados Unidos, estuvo vinculado a una promesa de que el presidente firmaría un acuerdo con el FMI, lo que hizo que el país tuviera que importar casi toda su comida, creando dependencia y minando su producción interna.

“[Después de la intervención], Haití se convirtió en un país dependiente de las organizaciones financieras internacionales para su financiamiento y su presupuesto estaba y aún está a merced de lo que la comunidad internacional está dispuesta a dar,” argumenta Fatton.

La ayuda post terremoto de 2010 nunca tuvo como objetivo estabilizar al Estado haitiano

Esta dependencia se hizo patente tras el terremoto de 2010. Considerado un “Estado fracasado” incapaz de autogobierno, la reconstrucción de la isla después de una de las peores catástrofes urbanas recayó sobre la ayuda humanitaria, ayuda que, como argumenta el periodista Jonathan Katz, “nunca estuvo destinada al consumo de los haitianos”. Por lo menos 93% de los billones de dólares fue reinvertido en la ONU o en otras organizaciones no gubernamentales. Solo el 1% del montante tuvo como destino el gobierno de Haití, afirma.

El ciclo vicioso no parece tener fin. La solución es incierta. Pero la respuesta de los Estados Unidos a los refugiados haitianos en su frontera, que suma a la crisis migratoria proveniente de América Central a la que ya se viene enfrentando, debe asumir la carga de responsabilidad por su historial de intervenciones e influencia desastrosa en Haití. Insistir en la misma estrategia colonizadora actual de explotación económica y de interferencia electoral seguirá produciendo los mismos efectos colaterales.

Las imágenes de haitianos corridos a latigazos desde los caballos de la policía migratoria están cargadas de racismo, xenofobia y abuso de los derechos humanos, que remite a los tiempos oscuros del esclavismo más salvaje. En pleno siglo XXI, los EE.UU. deberían reflexionar en profundidad sobre su deuda histórica y actuar de manera eficaz y responsable para esta vez sí ayudar a sacar a Haití del infierno en el que está metido en vez de golpear de manera inhumana a los que intentan huir de él.

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