El caos causado en Texas a raíz de una insólita nevada y la desgracia política desatada en Brasil a raíz de la decisión de Jair Bolsonaro de flexibilizar el acceso a armas de fuego comparten una ideología mortal: ambas promueven la idea del sálvese quien pueda y de que el gobierno no tiene ninguna responsabilidad con la población.
Yo viví en Texas por más de una década y mi familia directa sigue allá. Preocupada por su situación, estuve toda la semana obsesionada con las noticias de que cerca de 3 millones de personas se quedaron sin electricidad y otros 12 millones tuvieron problemas de abastecimiento de agua, tras una serie de fallos gubernamentales que causaron una catástrofe evitable en el estado con el segundo mayor PIB per cápita del país más rico del mundo. Mi obsesión fue interrumpida al ver el post en Facebook escrito por el ahora exalcalde de Colorado City, Texas, quejándose de que la gente estaba pidiendo ayuda para sobrevivir noches con temperaturas que llegaron a menos 10ºC sin electricidad. En ese momento, tuve que reírme.
“Nadie le debe nada a usted ni a su familia; ¡ni es responsabilidad de los gobiernos locales apoyarle en tiempos difíciles como este! ¡Hundirse o nadar, esa es su elección! ¡La ciudad y el condado, junto con los proveedores de energía o cualquier otro servicio, no le deben NADA!”