El politólogo español Víctor Lapuente publicó a principios de año un libro importante: Decálogo del buen ciudadano. Las primeras palabras del prólogo plantean las circunstancias del autor: “el jueves me diagnosticaron un mieloma múltiple. El domingo nacía mi hijo Antón. Y el lunes empecé a escribir este libro”. La obra establece un diagnóstico sobre las causas que han conducido al individualismo exacerbado, a la búsqueda obsesiva de la felicidad, a los nacionalismos excluyentes, a las tentaciones totalitarias de izquierda y derecha, a la crisis de legitimidad de los partidos políticos. Igualmente plantea una terapia para hacer frente a la deriva y encarar el destino hacia una vida digna para la humanidad.
José Zepeda.: El libro aborda las derivas democráticas, la exacerbación del individualismo como consecuencia del abandono de una condición humana que nos acompaña desde la madrugada de la humanidad, la necesidad de creer en algo superior a nosotros mismos. Hablamos de la trascendencia, en este caso de dos afluentes principales: Dios y, posteriormente, la Patria.
Ese Dios no es en el que cree la mayoría de la gente. la mayoría cree en el Dios que escucha los ruegos diarios, cree en el Señor de los cielos, en el que está en la bóveda de la Capilla Sixtina. Y entonces uno se pregunta ¿Por qué debería la gente creer en un Dios que está indispuesto por su naturaleza a satisfacer los ruegos cotidianos?