democraciaAbierta: Opinion

Bukele utiliza su popularidad para consolidar el poder en El Salvador

Después de tomar el control del Legislativo y del Judiciario, el popular presidente se garantizó el derecho de postularse en 2024

democracia Abierta
8 septiembre 2021, 12.00am
El joven Nayib Bukele cuenta con el apoyo popular del 85% de la población
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Jose Cabezas/REUTERS/Alamy Stock Photo

El presidente populista de El Salvador, Nayib Bukele, no ve la necesidad de aparentar actuar dentro de una democracia – y la mayoría de salvadoreños no parece exigirle que lo haga. Después de tomar el control del Legislativo en febrero y del Judiciario en mayo, en la última semana, Bukele se garantizó el derecho de pasar por encima de la Constitución del país para poder postularse en 2024.

Los magistrados de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, instalados por el presidente en mayo, habilitaron la reelección presidencial, atropellando la Constitución y despejando el camino para la postulación de Bukele en las próximas elecciones. Los magistrados reinterpretaron el artículo 152 de la Constitución de 1983, que establece que no podrá ser candidato a presidente “el que haya desempeñado la Presidencia de la República por más de seis meses, consecutivos o no, durante el período inmediato anterior, o dentro de los últimos seis meses anteriores al inicio del período presidencial”.

Según la Corte, su decisión se basa en la distinción entre ser presidente y candidato a presidente, según su resolución, compartida en la página de Twitter de la Sala de lo Constitucional. “La disposición mencionada hace referencia no a prohibiciones para ser Presidente, sino a prohibiciones para ser candidato y lo grave de una interpretación que deje este detalle por fuera, radica en que se imposibilita al electorado a reelegir la opción política que más le convenga”, afirman en su sentencia los magistrados. De esa forma, Bukele puede legalmente postularse desde que renuncie seis meses antes de las elecciones.

El 2 de mayo de este año, la Asamblea Legislativa de mayoría oficialista destituyó a todos los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, una Sala de lo Constitucional que había sido contraria a las políticas de Bukele en diversas ocasiones, dejando el camino libre para que Bukele los reemplazara por los actuales. Dos meses antes, el 28 de febrero, el partido de Bukele, Nuevas Ideas, había asumido el control de la Asamblea Legislativa luego de ganar las elecciones con un sorprendente 66% de los votos. Con esa mayoría absoluta, el Nuevas Ideas, creado en 2018, solo dos años antes de la victoria de Bukele, ya no necesita alianzas con otros partidos para aprobar sus proyectos.

Con una popularidad actual de casi 85% de aprobación, Bukele no cuenta con muchas barreras para gobernar

Y así, Bukele había asumido el control de los tres poderes del Estado. Su gobierno ya demuestra estar pensando en el largo plazo, pues su vicepresidente ha presentado un plan de reforma constitucional que busca, entre otras muchas revisiones, aumentar el mandato presidencial de cinco a seis años.

La popularidad de Bukele en un país que desconfía de la democracia

Con una popularidad actual de casi 85% de aprobación, según una encuesta publicada el 3 de septiembre, Bukele no cuenta con muchas barreras para gobernar. El presidente ha usado su amplio apoyo popular para paulatinamente desintegrar las instituciones del país – y la reciente decisión de la Corte Suprema demuestra que no está preocupada por esconderlo.

Electo en 2019, Bukele, de 40 años recién cumplidos, ascendió al poder durante la poderosa ola antisistema que barrió el mundo luego de la elección de Donald Trump en Estados Unidos, quien popularizó campañas de outsiders. Bukele, como otros populistas, disemina desconfianza en las instituciones democráticas y usa efectivamente las redes sociales para propagar sus ideas.

Sembrar recelo hacia las instituciones en El Salvador no es tarea difícil. Según el informe de 2018 de Latinobarómetro, solo el 28% de los salvadoreños consideraban a la democracia preferible a otras formas de gobierno – el porcentaje más bajo desde 2001, cuando 25% de los encuestados respondieron que apoyaban la democracia.

A los 37 años, Bukele logró romper la dicotomía política electoral del país, siendo el primer candidato que no era del FMNL o de la Arena en ganar las elecciones desde el fin de la Guerra Civil, en 1992.

En 2024, Bukele puede hacer historia una vez más al convertirse en la primera persona en ganar reelecciones inconstitucionales y ser presidente por dos mandatos consecutivos. Pero todavía quedan tres años y, como dijeron los propios magistrados de la Corte Suprema, el hecho que Bukele se postule “no implica de facto que este llegue a ser electo… y es el pueblo quien decide si deposita nuevamente la confianza en él o si se decanta por una opción distinta”. Mientras tanto, es deber de todos garantizar que Bukele respete la Constitución y las leyes del país, si pretende competir en elecciones que solo son posibles gracias a ella.

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