El mundo ha puesto el teleobjetivo en Colombia y ha hecho zoom sobre Cali, la tercera ciudad más grande del país. Aquí, las marchas ciudadanas de protesta no paran y los enfrentamientos entre civiles y fuerza pública, tampoco. Pero, ¿por qué la capital Valle del Cauca se volvió en el epicentro de la protesta? A continuación, examinamos algunas razones.
En Cali, la pobreza alcanza el 36,3% de la población y la tasa de homicidios es de 43,2 muertos por cada 100.000 habitantes, Si se compara esta última cifra con los 23,79 muertos por 100.000 habitantes que hay en Colombia, se entiende que en Cali la tasa de violencia y la frustración son graves. Esta puede ser una de las razones por las que, tanto en 2019 como ahora en 2021, los caleños salgan a marchar para pedir que se salden deudas sociales que acumulan demasiados años con la ciudad y con el país.
En la ciudad, además, hay más de 200.000 personas desplazadas víctimas del conflicto armado que llegaron de otras regiones buscando oportunidades y resguardo. Asimismo, la ciudad acoge más de 1.000 desmovilizados que, desde hace más de 13 años, se esfuerzan por reinsertarse a la sociedad. Por eso, en 2016 fue nombrada la capital del posconflicto. Esto es importante porque ha hecho que, a diferencia de otras ciudades grandes del país, en Cali se entienda mejor la necesidad de que se cumpla el Acuerdo de Paz y se creen espacios que permitan que los diferentes actores de la guerra puedan convivir.