El conflicto en el Alto Apure, iniciado con los enfrentamientos entre la Fuerza Armada Nacional (FAN) y la guerrilla, permanace abierto pese a la entrega de los ocho efectivos militares secuestrados por una facción de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el pasado 31 de mayo.
El 1 de junio, en un comunicado, el ministro de la Defensa, general en Jefe (Ej) Vladimir Padrino López, señaló que la liberación de los uniformados, secuestrados tras el ataque del 23 de abril en La Capilla, se llevó a cabo después de las gestiones realizadas por la organización castrense mediante la operación «Águila Centenaria».
«Tal como se había comunicado recientemente, veníamos llevando a cabo ingentes esfuerzos a fin de lograr la recuperación de los hermanos patriotas, a quienes felizmente ya tenemos con nosotros sanos y salvos», aseveró el alto oficial. Eso indica que el problema demanda una mirada seria.