Los detractores de neologismos españoles de género neutro como "Latinx" suelen quejarse de que son promovidos por angloparlantes que pretenden imponer sus preferencias ideológicas en una lengua que apenas entienden.
Puede que alguna vez haya sido así, pero los activistas hispanohablantes nativos de toda América Latina han asumido agresivamente la causa.
Desde Chile y Colombia hasta Uruguay y Argentina, el español "inclusivo" ha sido adoptado y promovido por la izquierda y el centro políticos. En algunos casos, estos esfuerzos han provocado reacciones negativas, como en Buenos Aires, que este año impuso una de las primeras prohibiciones del mundo contra el lenguaje no sexista en el sistema educativo.