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Democratizar la ONU desde una perspectiva federalista y del Sur Global

Es posible imaginar la reforma de la ONU más allá del lenguaje, las formalidades y la política gestual

Democratizar la ONU desde una perspectiva federalista y del Sur Global
Edificio de moderna arquitectura sede de UNASUR en Quito, Ecuador | Barna Tanko / Alamy Stock Photo
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Entre otras perlas, la jerga contemporánea nos ha familiarizado con el término "geopolítica". Pero, ¿qué significa? Suena bien: geo implica la tierra, o lo que es mineral, duro como una roca; seguido de política. Acuñado en 1902 por un científico social escandinavo, el término se ha popularizado. A pesar de su referencia a la roca (geo), la "geopolítica" carece de peso, porque no conlleva las implicaciones diplomáticas de las "relaciones internacionales" o de la diplomacia, del compromiso y la negociación; quizá una de las razones por las que Putin prefiere esta palabra.

Como palabra técnica, implica que las acciones pueden ser determinadas por y desde la comunidad de expertos, superando así la opinión popular y las fuerzas democráticas. Está claro que la plétora de retos a los que se enfrentan hoy en día los verdaderos internacionalistas no puede resolverse con palabras, ni con la creación de otro comité.

La ONU, en su forma actual, se muestra incapaz de mantener las promesas hechas entre los actores internacionales que permitieron el fin de la Guerra Fría (la perseverancia de la OTAN no es el menor de estos anacronismos) el fin del colonialismo tradicional tras las revueltas anticoloniales que siguieron a la Segunda Guerra Mundial.