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El ex embajador español en el Reino Unido, el Sr. Carles Casajuana, dijo recientemente en una conferencia sobre el ejercicio del poder: "tarde o temprano, todo político tiene que matar un elefante". Recordando los orígenes del movimiento de los Indignados españoles en mayo de 2011, se podría argumentar que todo empezó, en efecto, con un elefante muerto a tiros.
En mayo de 2010, el primer ministro socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, recibió dos llamadas extremadamente trascendentes: una del presidente Barack Obama y otra de la canciller Angela Merkel. Ambos le instaron a dar un giro de 180 grados en su política económica: recortar inmediatamente los gastos sociales e implementar sin demora una política de austeridad fiscal sin paliativos.