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¿Bomberos pirómanos en el Amazonas?

El gobierno Bolsonaro intenta acusar a las ONG de hacer de la defensa del Amazonas un negocio lucrativo para convertir las noticias en mero espectáculo. Português

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Francesc Badia i Dalmases
27 November 2019
21 de agosto de 2019, Brasil, Sao Gabriel da Cachoeira: humo sale del bosque en una región del Amazonas cerca de la frontera con Colombia.
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Foto: Chico Batata/DPA/PA Images. Todos los derechos reservados.

Martes 26 de Noviembre de 2019. Cuatro bomberos voluntarios (brigadistas) acusados de pirómanos son detenidos y encarcelados, de buena mañana y por sorpresa. La Policía Civil, sin mostrar orden judicial y armada hasta los dientes con fusiles automáticos, entra y requisa documentación, ordenadores e incluso dinero en la sede del Projeto Saúde e Alegria (PSA), una ONG muy respetada, que lleva décadas trabajando por la salud y la mejora social de las comunidades del área de influencia de Santarem, en el Estado amazónico de Pará.

Si no estuviéramos en Brasil y no viviéramos una verdadera guerra sucia de su gobierno contra las ONG, no creeríamos lo que estamos viendo. Con estos acontecimientos de ayer, adquiere un cariz siniestro la reacción de las autoridades brasileñas al escándalo internacional que desencadenaron los masivos incendios que vivió el Amazonas el pasado verano.

Primero, en julio, Bolsonaro negó la dimensión de la catástrofe y puso en duda los datos científicos aportados. Después, se hizo el ofendido y acusó a la comunidad internacional de querer minar la soberanía brasileña, codiciar la selva como a una virgen (sic) y querer apropiarse del inmenso territorio amazónico. Y finalmente, tuvo que admitir que los incendios se fueron de la mano y puso a trabajar, en muchas ocasiones cuando ya era demasiado tarde, a un ejército, mal preparado para hacer funciones de bombero.

La secuencia de los hechos de ayer es muy inquietante. Un tweet del Observatorio del Clima, una organización que agrupa varias ONG brasileñas que luchan contra el cambio climático, describió la situación con mucha elocuencia:

“La historia es la siguiente: los acaparadores de tierras y los ganaderos prendieron fuego al Amazonas. Escándalo internacional. El presidente dice que los ambientalistas prendieron fuego al fuego. Todos se ríen. Luego, la Policía Civil de Pará "investiga" el incendio y arresta ... a los ambientalistas.”

Así funciona la propaganda en los sistemas autoritarios: construir una realidad alternativa para demostrar una mentira

El objetivo de acusar a las ONG de hacer de la defensa del Amazonas un negocio lucrativo pasa por presentar algún caso que demuestre esta tesis perversa. Así funciona la propaganda en los sistemas autoritarios: construir una realidad alternativa para demostrar una mentira. Para el fascismo, de lo que se trata es de convertir las noticias en mero espectáculo, y “la verdad no importa”, como argumenta Jason Stanley, profesor en Yale, en su reciente libro “How Fascism Works”.

Los cuatro detenidos forman parte de la pequeña organización bomberos voluntarios llamada Brigada de Alter do Chão, integrada en otra organización sin ánimo de lucro, el Instituto Aquifero de Alter do Chão. Los cuatro recibieron entrenamiento en extinción de incendios por parte del Cuerpo de Bomberos en 2018, junto al cual siempre actúan.

A falta de esclarecer realmente lo ocurrido, los cuatro bomberos voluntarios detenidos preventivamente pasaron la noche en la cárcel, donde fueron tratados como presos comunes e, incluso, se les afeitó la cabeza. Al conocerse su detención arbitraria, Amnesty internacional emitió un comunicado calificando muy preocupante esta intervención.

Pero la fiscalía alega que, en el curso de su investigación y autorizada por un juez, intervino sus teléfonos y ha facilitado la transcripción de una conversación ocurrida durante uno de los incendios del Área de Protección Ambiental (APA) en la zona de Alter do Chão. En la conversación intervenida, y filtrada a la prensa fuera de contexto, uno de los detenidos menciona la suma de 70.000 reales brasileños (unos 16,500 dólares americanos) destinados a los brigadistas por parte de la ONG WWF-Brasil.

La acusación sostiene que los brigadistas provocaron el fuego para cobrar de esta organización, aunque en un comunicado WWF-Brasil ha manifestado que estos fondos no representan una donación sino que forman parte de un proyecto conjunto destinado a la compra de equipamiento para combatir el fuego. Además, el Instituto Aquifero de Alter do Chão, que es quien recibió los fondos, afirma que todas las operaciones están bien documentadas y que las declaraciones de donaciones están al día.

El operativo contra los brigadistas pretende construir su verdad alternativa incluso filtrando a la prensa videos con imágenes aéreas de los incendios

Pero el operativo contra los brigadistas pretende construir su verdad alternativa incluso filtrando a la prensa videos con imágenes aéreas, donde se vería a miembros de la brigada atizando el fuego, como imagen probatoria de las acusaciones. Pero en un comunicado, el Instituto, que no ha tenido acceso a las imágenes citadas, plantea dos hipótesis sobre el origen de ese contenido: 1) que sean imágenes de fuego controlado durante un ejercicio estándar de entrenamiento, junto al Cuerpo de Bomberos; o 2) que las imágenes muestren una acción conjunta de brigadistas y bomberos usando la táctica de “fuego contra fuego”, que se utiliza para la extinción de incendios, siempre bajo la supervisión del Cuerpo de Bomberos.

En cualquier caso, la intoxicación es grande. Y la indignación de personas y colectivos sobre el terreno también. La actuación contra PSA duele especialmente porque la organización fundada por los hermanos Scanavino, que, entre otras actividades, opera un barco-ambulatorio que recorre incansablemente las comunidades proveyendo servicios de salud, se ha ganado el cariño y la devoción de muchísimas organizaciones y colectivos que habitan las riberas y afluentes de los ríos Amazonas y Tapajós.

Uno de estos colectivos, formado por mujeres indígenas con sede en Alter (Suraras del Tapajós) emitió también un comunicado de apoyo y afirmó que “lo que estamos presenciando es un intento de manipular la opinión pública para desmoralizar a las ONG y los movimientos sociales. Incluso nosotros los indígenas hemos sido acusadas calumniosamente de ser responsables de la quema de la Amazonía. Alter do Chão es un lugar de gran especulación inmobiliaria, invasión y acaparamiento de tierras y estamos presenciando la reversión de los hechos en un intento de incriminar a personas inocentes y desviar la atención de los problemas reales en juego”.

Cuando Bolsonaro dio carta blanca a todo tipo de extractivistas para que devorasen el Amazonas, sabía que encontraría una resistencia importante. Aún así, es evidente que sigue convencido de que la avaricia de su modelo depredador ganará la partida. Pero para hacer frente a esa pulsión destructora existe un tejido importante y resiliente de la sociedad civil, que incluye a los pueblos indígenas, que se resiste a perder la partida.

Los bolsonaristas saben que, para desbrozar su camino, necesitan demonizar a las ONGs y manipular a la opinión pública con casos como el de estos brigadistas. Y no tienen ningún escrúpulo en construir la mentira que les interesa, como negar sistemáticamente el cambio climático o atribuir la destrucción del Amazonas precisamente a aquellos que luchan por salvarlo.

El pasado mes de Julio se produjo un incidente en la plaza de Alter entre un grupo de activistas locales y el ministro de educación de Bolsonaro, Abraham Weintraub. Éste acabó enfrentándose públicamente a los vecinos, y luego reclamó una acción contundente para perseguir a los activistas que solo buscaron transmitir su protesta.

No sería de extrañar que estemos presenciando todavía ondas expansivas de aquel penoso episodio que dejó tan a la vista el carácter autoritario y sin escrúpulos de quienes hoy gobiernan Brasil.

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