Después de prácticamente un año, Bolivia retornará a la normalidad institucional este fin de semana. El domingo 18 de octubre, los bolivianos acudirán a las urnas en lo que será una repetición retrasada de la votación del 2019, una elección tensa, plagada de acusaciones de fraude, en las que un informe de la OEA hizo que se declararán nulas. Esto desató un período de turbulencia política y protestas muy violentas.
Los bolivianos probablemente tendrán como presidente salido de las urnas a una figura ya conocida en la política del país. Los dos favoritos son el exministro Luis Arce, del Movimiento al Socialismo (MAS), y el expresidente Carlos Mesa, candidato por la alianza política Comunidad Ciudadana (CC), que se enfrentó al expresidente Evo Morales y fundador del MAS el año pasado.
Los sondeos más recientes anticipan una segunda vuelta, mostrando a Arce con el 42,2% y Mesa con el 33,1%. Arce tendría que ganar el domingo con por lo menos 10 puntos porcentuales de diferencia u obtener el 50% más un voto para llevarse la elección en la primera vuelta, como dicta la Constitución y la ley electoral boliviana.