"Brasil no es para principiantes", dice una frase muy conocida entre los brasileños, atribuida al compositor, director de orquesta y pianista Antonio Carlos Brasileiro Jobim. Uno de los creadores de la bossa nova, Tom Jobim, como era conocido, trataba de ilustrar, a principios de los años 60, la dificultad de entender su país, especialmente para los extranjeros que llegaban aquí, dadas las muchas características que nos hacían únicos.
De hecho, la frase era una ironía contra un diplomático húngaro que, en 1961, se atrevió a publicar un libro con críticas ácidas y de buen humor a Brasil -el título de la obra era Brasil para principiantes. Sin embargo, la ironía de Tom Jobim ha sido utilizada desde entonces para construir un retrato poco halagador del país.
Un Brasil bajo tensión, conmoción y riesgos acude a las urnas el próximo domingo (30/10) para elegir al presidente de la República en segunda vuelta. Y lo que se puede ver en el proceso electoral de este año es capaz de sorprender y confundir a principiantes y novatos, brasileños y extranjeros. El peligro para la democracia y para la estabilidad institucional y política del país es tal que no hay ironía ni buen humor que lo justifique.