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Brasil decidirá entre democracia y autocracia

Si antes teníamos un antipetismo liderado por una derecha elitista pero democrática, ahora tenemos una sólida extrema derecha antidemocrática

Periódico muestra los resultados de las elecciones
Lula ganó la primera vuelta de las elecciones con un 48%, mientras que Bolsonaro se llevó un 43%
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Después de un resultado exitoso, pero frustrante, de LuizInácio Lula da Silva (PT) en la primera vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas, los primeros movimientos apuntan al diseño de algo anhelado durante mucho tiempo en el país y pocas veces asentado: un frente amplio, de carácter diverso y multipartidista, capaz de aunar fuerzas originalmente antagónicas en Brasil en torno a un proyecto común.

Es el efecto de lo que está sucediendo hoy aquí: evitar que un segundo mandato de Jair Bolsonaro lleve al país a la profundización del autoritarismo y retrocesos en áreas clave, y se convierta en la formación definitiva de una autocracia, con un avance aún mayor sobre el los límites impuestos por la democracia y la Constitución, y el hundimiento de las instituciones democráticas nacionales en la ruina y el agotamiento. En los últimos cuatro años hemos presenciado un ensayo de esta autocracia, y eso ya ha sido trágico de ver, sentir y sufrir.

Los signos de resistencia, sin embargo, parecen evidentes y van más allá de las preferencias o críticas al expresidente Lula. Si ya contaba con el apoyo de Marina Silva (exsenadora, exministra en el primer mandato de Lula y ex opositora de Dilma Rousseff en la dura elección que llevó a la primera mujer al poder en el país), Lula ganó la defensa explícita del expresidente Fernando Henrique Cardoso.