La decisión del gobierno de Honduras de romper con Taiwán a favor de un acercamiento con la República Popular de China el último fin de semana da cuenta de los esfuerzos del gigante asiático por afirmar su influencia en Latinoamérica.
Aunque el dominio económico chino en la región se viene estableciendo desde principios de siglo, América Central había permanecido bajo la influencia de Estados Unidos hasta más recientemente. Con la acción del gobierno de Xiomara Castro, Honduras consolida el éxito de China en su estrategia de desplazar aún más a los Estados Unidos de su patio trasero.
La noticia llegó a los titulares de todo el mundo porque incide en la creciente tensión entre Taiwán y China, que domina actualmente el movedizo terreno de la lucha por la hegemonía mundial de China frente a Estados Unidos. Pero la decisión de la presidenta hondureña no fue inesperada.