Un tribunal federal ha condenado al gobierno federal de Brasil, al gobierno del estado de Minas Gerais y a la agencia de asuntos indígenas del país, Funai, por violaciones de derechos humanos contra el pueblo indígena krenak cometidas bajo la dictadura militar de 1964 a 1985
Décadas de informes, declaraciones de testigos y pruebas demuestran que la tortura, las palizas, el aislamiento y los trabajos forzados eran habituales en el Reformatorio Krenak y la Granja Guaraní, considerados campos de concentración por el Ministerio Público Federal.
Hablar lenguas indígenas, beber alcohol y resistirse a las invasiones de tierras por parte de los agricultores eran algunas de las supuestas infracciones que justificaban el encarcelamiento arbitrario de los indígenas considerados rebeldes por el régimen.